Al escuchar al primer mandatario de los colombianos, con motivo del acto mesiánico de la presentación del proyecto de la Reforma a la Salud, frente a un auditorio de cortesanos y áulicos, en un espectáculo populista y grotesco, pudimos observar su animadversión a la unión, a la cordialidad y a las buenas maneras; como razonablemente se dice “no se le puede pedir peras al olmo”.
Pero eso sí no pudo ocultar su resentimiento, repitiendo las mentiras de siempre, con palabras amenazantes, volviendo con su tesis trillada del cambio climático, incitando al pueblo al levantamiento; en síntesis, un discurso que refleja el delirio paranoide estaliniano inventado por el mismo Stalin, para perseguir a sus enemigos.
Se aprecia un deseo de venganza manifiesta, un odio hacia aquellos que no siguen su ideología y en contra de aquello que prometió en su posesión de que “uniría a Colombia”; se olvida por completo de que prácticamente la mitad del país no votó por él.
Por eso es conveniente poner de presente y recordar de que su llegada a la jefatura del Estado se verificó merced a las maniobras fraudulentas de su amigo, el registrador Alexander Vega, con los softwares de Indra y la complicidad de Luis Guillermo Pérez primer comunista que presidía en esa época eleccionaria el Consejo Nacional Electoral.
Los ríos humanos que presagiaban que iban a salir a las calles para apoyarlo en esa última convocatoria tan solo fueron buenas intenciones, dado que ni se notaron o no se dejaron ver esas masas de respaldo popular. Esas manifestaciones callejeras fueron un fracaso, ciertamente deplorables, a pesar de que hubo día libre en las oficinas públicas para que asistieran.
Únicamente los sindicalistas, maestros y funcionarios estatales estuvieron presentes; es decir, el gobierno a la calle. El llamado a la juventud, a los estudiantes no tuvo eco y la inversión millonaria que hicieron en su organización, no dio sus frutos. Es la segunda frustración en esa materia por cuanto la primera marcha pública nacional que estuvo a cargo de Gustavo Bolívar, igualmente les produjo caras destempladas.
Mientras tanto, al día siguiente, la gente llenó las plazas sin que le pagaran, sin mayores costos en forma por demás espontánea salió a protestar, a decirle a Petro y a su gobierno no más vanas habladurías, no más promesas irreales, no más farsa, no más circo. Ya se siente el peso dictatorial, se vislumbra el encarecimiento del costo de vida y que se nos viene encima un verdadero tsunami si llegasen a poner en ejecución sus reformas.
Utilizó el balcón, inusual entre nosotros, como Chávez, Fidel Castro, Ortega, Evo Morales, Rafael Correa, esto es sus ejemplos de gobernantes del socialismo del siglo XXI. Para el presidente Petro la salud no funciona y es la peor del mundo; por eso, hay que cambiarla.
La realidad es otra, lo dicen los analistas extranjeros, ya que evidentemente disponemos de un sistema de salud con cobertura total, de los mejores del orbe. Su crítica es para justificar como en Venezuela el ingreso de médicos cubanos, ya que el modelo de salud de Petro es idéntico al de Chávez.
Ratifica la propuesta de su ministra de Minas y Energía, Irene Vélez, de que no habrá explotación de gas ni de petróleo para favorecer a los venezolanos trayendo gas de Venezuela en detrimento de los colombianos que pagarán más por ese servicio.
Esa nueva situación de no poseer los ingresos petrolíferos nos genera pobreza; era nuestra garantía de la sostenibilidad social y en corto tiempo pasaremos de ser exportadores de petróleo a importadores sin sustento económico para ello.
La Reforma Pensional será para sustraer los recursos de los ahorradores como lo han hecho en Argentina con los resultados catastróficos que han sufrido los gauchos. Con la Reforma Laboral, también se creará un desbarajuste total y los más pobres sufrirán las consecuencias de esas nuevas reglas de juego.
Su proyecto de liberar a los jóvenes revoltosos de la primera línea, para nombrarlos como promotores de paz, no se plasmó como quiera que el fiscal y los jueces no lo permitieron; les incumplió su promesa de que estuvieran por fuera en diciembre de 2022.
Los grupos subversivos como el Eln, disidencias de las Farc y el Clan del Golfo, siguen adoctrinando, delinquiendo, secuestrando y cometiendo asesinatos. Las Fuerzas Militares tratan de cumplir su objetivo dentro de las limitaciones derivadas de la nueva doctrina institucional, y, la Policía, de observadora, pues ni siquiera sabe en qué ministerio va a quedar adscripta.
En consecuencia, el porvenir inmediato de nuestra nación es de oscuridad, incertidumbre, caos y pesimismo.