Salvar a los peces

Editorial
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La atención nacional está siendo copada con los temas de las reformas que propone el presidente Petro, con las marchas y paros que se aproximan, en protesta por el desbarajuste social y económico en que se encuentra el país, situaciones que no dejan visibilizar otras de gran importancia e igual preocupación nacional y que el actual gobierno no ha puesto atención.

Las noticias sobre la pesca indiscriminada e indistinta son preocupantes, lo que obliga volver la mirada del gobierno a este sector productivo del país ya que las zonas de pesca del Caribe colombiano son explotadas de manera irresponsable, lo que pone en peligro las poblaciones de peces y la subsistencia de comunidades locales que dependen de este recurso para su economía y alimentación, pese a los esfuerzos de la industria por implementar prácticas sostenibles.

No es un secreto que esto viene sucediendo; por el contrario, es un grito a viva voz que no alcanza a ser oído por la autoridad ambiental y de país para proteger  la riqueza marina del Caribe colombiano. La sobrepesca y la falta de regulaciones adecuadas están dejando un impacto negativo en la región que requiere de medidas urgentes para proteger sus ecosistemas y asegurar un futuro sostenible para las comunidades costeras para evitar que se siga presentando el hecho que el Caribe está sobrepescado y en las últimas.
Las cifras hablan y en forma peligrosa; las estadísticas de cuánto pescado se saca anualmente en el Caribe es terrible, y la miseria del pescador artesanal en esa zona del país es fuerte, ya que la pesca indiscriminada está amenazando su sustento y tienen que luchar a diario para sobrevivir en medio de condiciones económicas y ambientales adversas; otro punto de vista de la situación que se debe tener en  cuenta.
En la actualidad, Colombia tiene, de 32 países, la mayor proporción de poblaciones de peces que no cumplen con los estándares de sostenibilidad y de las 29 reservas de diferentes especies de peces o mariscos, más de la mitad no goza de buena salud.

Lo anterior es preocupante, debe ser tenido en cuenta y analizado con profundidad para evaluar y generar las debidas acciones de mejora en la industria pesquera, entendiendo también sus capacidades y niveles de desarrollo. El país se debe comprometer con la acuicultura y la pesca responsable, razón por la cual se deben desarrollar diferentes acciones que permitan un aprovechamiento sostenible de los recursos pesqueros de la nación; en este sentido, hay que tener cuenta que el aumento del esfuerzo pesquero, no significa más lanchas, redes y pescadores, ya que piensan que eso va a traer más pescado y se llega a un punto en el que no ocurre. Al contrario, por más que se siga aumentando el esfuerzo pesquero, llega un momento en que no pescan nada.
Nuestro país tiene zonas susceptibles, de sufrir de este problema; Bahía Solano, una zona afectada por el conflicto armado en el Pacífico colombiano, se ha convertido, en un modelo de pesca sostenible con prácticas responsables por parte de sus pescadores, lo que le ha permitido a la comunidad local preservar sus recursos marinos y mejorar su calidad de vida. Hacen una pesca responsable y sostenible, cuyo principal objetivo es garantizar que la pesca cumpla todas las normas de sostenibilidad para que los peces gocen de buena salud y así los nuevos pescadores y las futuras generaciones puedan seguir viviendo de esto.

Llegar a este punto no ha sido fácil, ya que todo comenzó con un colapso en 2006 porque estaban utilizando toda clase de artes de pesca nocivas para las especies. Se estaban haciendo daño a ellos mismos y al medioambiente; entonces propusieron al gobierno sacar todos los trasmallos, equipos y artes de pesca nocivos, al mismo tiempo que le exigieron una zona de pesca bajo ley. Fue así como en 2008 la resolución temporal 2650 declaró la zona exclusiva de pesca artesanal, Zepa, en el norte de Chocó, declarada permanente en 2013 y al mismo tiempo se le extendió a los límites con Panamá y el Parque Nacional Utría.

Con estos métodos, y con la rigurosidad de cumplir lo pactado, deben actuar los pescadores del Caribe colombiano y saber que todo pescado debe pasar por la talla, media de madurez y debe ser capturado con línea de mano anzuelo en la Zepa, por pescadores artesanales de la región; estos propósito deben ser acompañados de una sensibilización con los pescadores, los dueños de las pesqueras y los habitantes, con el fin de preservar y conservar.



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