La promesa de salud universal y un sistema de atención de calidad, parecido a los países nórdicos, seguirá sin cumplirse en 2023 debido al bajo presupuesto que se tiene para el tema, el desabasto de medicamentos y la baja vacunación que puede incidir en el resurgimiento de enfermedades consideradas erradicadas que elevarán los costos.
El 2023 no pinta nada bien en cuanto se refiere a los servicios y sobre todo al acceso a la salud que cada vez confunde más a los usuarios, especialmente a aquellos que no tienen seguridad social; este año 2022 estuvo marcado por decisiones frívolas de las autoridades de salud, en primer lugar al desplazar tácitamente el programa federal IMSS Bienestar que servía a las familias más desprotegidas de zonas rurales y que ahora se pretende controle todos los servicios de salud.
Ahora quieren convertirlo en el organismo que controle todos los servicios de salud, los administre y también se convierta en una parte financiadora y eso es una decisión apresurada, sin sustento.
En noviembre pasado, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, prometió solucionar el desabasto de medicamentos, un compromiso que había hecho desde su llegada al poder en diciembre de 2018. En su campaña electoral afirmo que lo va resolver, y estan avanzando en el grave problema del desabasto de los medicamentos y ¡”me canso ganso de que va a haber medicamentos, no el llamado cuadro básico, todos los medicamentos que se necesitan!”, dijo en noviembre durante la inauguración de un centro de hemodiálisis.
Sin embargo, el problema está lejos de resolverse, sobre todo porque hay muchos factores que no se han resuelto. Tan solo este año volvió a cambiar el modelo de compra, se mantiene un ambiente de falta de confianza de adquisición pues los procesos son poco claros, lo que deriva en poca disponibilidad de medicamentos para los pacientes con un impacto en la salud y la tranquilidad en las familias, un aumento en el robo y falsificación de fármacos.
El sistema de salud en México no acaba de estabilizarse pues no se ha encontrado el mecanismo ideal para adquirir medicamentos y distribuirlos, lo cual genera un mayor riesgo de corrupción al ser adjudicaciones directas y no se resuelve el problema; si bien en este año ha mejorado el abasto de medicamentos en México, todavía está lejos de los niveles ideales, los cuales tampoco se alcanzarán en 2023.
A dos años de que concluya el mandato de López Obrador, Gómez se considera prácticamente imposible que en ese tiempo se alcance un sistema de salud parecido al de Dinamarca. Está equivocado el presidente alardeando de que se tendrá un sistema de ese nivel europeo, con un servicio impecable como es en ese país nórdico. En México no se puede ni siquiera contar con las vacunas básicas.
Lejos de aumentar el presupuesto en el tema de salud, el Gobierno ha ido disminuyendo el dinero destinado en este rubro, e incluso desaparecerá el fondo de enfermedades catastróficas que servía para atender a pacientes con enfermedades como cáncer. Ahí es donde se pagaban todos los insumos y tratamientos, eso es una tragedia para los niños con cáncer, especialmente.
Aunado a ello, en el tema de la pandemia, si bien la intensidad de la misma no es como en un principio, ya se convirtió en una enfermedad recurrente lo cual es de preocuparse porque no se ha terminado de vacunar con el esquema completo; Se necesitamos tener refuerzo de la vacuna. En este contexto, el panorama en 2023 será sombrío.
No va a haber ningún cambio, se terminar el sexenio con muchos pendientes, con indicadores de salud muy preocupantes, que parecieran números nada más pero detrás de cada número hay una familia que invirtió de su bolsillo o perdió un familiar porque no fue atendido de manera eficiente.
Lo que realmente hace falta para que el sistema de salud empiece a caminar es, entre otras cosas, recursos financieros, planeación, una buena gestión en salud y experiencia, cosa que ninguno de los funcionarios que está trabajando con el presidente tiene.