Al contrario de lo que promulga la vicepresidenta de la república, Francia Márquez, acerca del abandono en que se encuentran los pueblos indígenas de Colombia y América Latina, en donde no se le ha protegido en su situación social, económica y de tradiciones y ancestros, el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe, Filac, sitúa a la región a la vanguardia, en lo que corresponde a la protección de la lengua de los pueblos indígenas.
Y es así, que después de un recorrido de más de 15 años en pos de proteger las lenguas indígenas con acciones como la creación de un inédito instituto sitúa a América Latina en la vanguardia de la defensa de estos idiomas, lo que también protege la ancestralidad, la costumbres y la idiosincrasia de esta población, que ocupa gran territorio de la región de América.
Ahora viene el gran reto de poner en práctica el plan de acción a nivel global a través de los mecanismos del Sistema de Naciones Unidas y a nivel regional mediante instancias como el Filac, en el caso de América Latina y el Caribe, mientras que cada país debe contar con su propio plan nacional, y es aquí, en este último ítem, que puede ser de gran ayuda el gobierno nacional, que debe acopiarse del plan para ponerlo en desarrollo y proteger la lengua indígenas de los pueblos colombianos.Hay que reconocer que América Latina es la región más avanzada en todo el mundo, en este tema, porque tiene ya varios planes decenales de cada país, como el caso de Bolivia que ya está definido incluso con respaldo legal y Colombia que tiene también un plan decenal ya lo está implementando; Perú, México y Paraguay también están avanzando.
Se debe aprovechar que el Filac ofreció su institucionalidad, experiencia y plataformas como el Instituto Iberoamericano de Lenguas Indígenas, Iiali, para apoyar en el trabajo que se deberá realizar en el decenio para evitar la desaparición de estos idiomas.
El Iiali es la única institución, el único mecanismo concreto institucional que existe en este momento a nivel global y no hay otra institución que se haya creado para dar impulso al proceso de revitalización cultural y lingüística durante esta década; por esta razón, se debe aprovechar esta oportunidad, a la mayor prontitud.
El liderazgo latinoamericano en el tema se debe al recorrido de la región que data de 2006, cuando en una Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno se lanzó la idea de contar con un mecanismo institucional que ayudara a que no se pierdan más idiomas indígenas en la región en donde existen unos 900 pueblos indígenas, de los que sólo 557 mantienen su idioma propio y los demás lo han perdido por factores como los sistemas de educación que privilegiaron otras lenguas y por lo tanto la situación es muy preocupante, pues de las 557 lenguas vivas, más de 100 están en altísimo riesgo de extinción o de silenciamiento.
América Latina en todos estos años ha venido trabajando en el tema y hay todo un camino recorrido, toda una institucionalidad que se ha ido priorizando y que se ha ido estableciendo, cosa que no ocurre en África, Asia, Europa o en el norte de América, haciendo que la región tenga un liderazgo ganado, un recorrido bastante amplio que en otras regiones apenas están iniciando o lo iniciaron a propósito de la declaración de la década.
EL plan de acción global, que para el decenio tiene cuatro componentes, tiene un componente principal que es una difusión, socialización pedagógica y la promoción, defensa y revitalización de las lenguas en el marco de la diversidad cultural de los más de 5.000 pueblos indígenas en todo el mundo; otro de los componente se refiere a la investigación para determinar el proceso de revitalización de estos idiomas con diversas actividades previstas para los próximos nueve años y también buscará la articulación interinstitucional para poder garantizar la visión integral en las acciones que se desarrollen, y un cuarto componente es que tiene que ver con la movilización de recursos para financiar el plan.
Ahora que el gobierno nacional creó un nuevo ministerio, para dejar contenta a la vicepresidenta Márquez y a sus amigos, a pesar de que todo el mundo sabe que será el ministerio de la burocracia más grande del país, si quieren trabajar aquí tienen un oportunidad de oro, en la protección de las lenguas indígenas de Colombia.