Latinoamérica analiza en Panamá la situación de su sector energético desde el punto de vista político y estratégico, para sacar provecho de la oportunidad que representa su matriz verde y afrontar desafíos como la necesaria modernización de sus sistemas de energía.
Más de una veintena de delegaciones de alto nivel instalaron la VII Semana de la Energía, un evento que se desarrollará hasta el próximo viernes en la capital panameña organizado por la Organización Latinoamericana de la Energía, Olade, la Secretaría de Energía de Panamá y el Banco Interamericano de Desarrollo, BID.
Esta es la nueva oportunidad que se presenta para dejar de lado los actos protocolarios para comenzar a desarrollar una hoja de ruta, que de verdad, comience a dar los resultados necesarios y esperados en este tema global de la protección del medio ambiente. Las naciones del mundo se han pasado de reunión en reunión y poco efectividad se ha visto al respecto; ahora con la Semana de la Energía es fundamental una plataforma primordial para mostrarle al resto del mundo las fortalezas en materia energética de América Latina, las cuales se destacan en medio de la crisis de abastecimiento generada por el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.
La región latinoamericana ha demostrado ser no sólo la más renovable del planeta, sino que también se ha mantenido en esta coyuntura bastante compleja de abastecimiento global con un esquema de precios de la energía bastante más estable; esto es una fortaleza y una oportunidad que tiene nuestra región y que sin dudad además de aprovecharla, fortalecerla y seguir en este camino.
De los 20 países del mundo con más de un 70 % de energías renovables en su matriz energética, 12 están en Latinoamérica y el Caribe: Paraguay, Costa Rica, Ecuador, Uruguay, El Salvador, Panamá, Colombia, Venezuela, Brasil, Belice, Nicaragua y Guatemala.
La agenda de la reunión está compuesta por los temas de innovación en el sector energético; desarrollo energético sostenible: acceso a la energía, eficiencia energética, renovabilidad; género y energía , seguridad energética, e integración energética. En el centro de la discusión están las transiciones energéticas limpias pero además justas, sin dejar a nadie atrás desde el punto de vista social, pero que permite consolidar la seguridad energética además con muy pocos recursos, temas que sin duda, refuerzan lo avanzado en este tema, sobre todo en los países que ya trabajan en energías renovables en su matriz energética, como en la caso de Colombia. Dios quiera que la ministra Vélez, no vaya hacer sus travesuras en este sector, en donde se ha avanzado a nivel mundial.
Los países de América Latina no cuentan con las capacidades fiscales que tienen Europa, Estados Unidos, Asia, y sin embargo está impulsando las transiciones energéticas con base en la realidad latinoamericana.
América Latina esta impregnada de un espíritu de diálogo muy importante; un diálogo constructivo que identifica sus fortalezas y las cosas en las que se tiene que trabajar para permitir que el sector energético sea ese motor de desarrollo que necesita América Latina y el Caribe, que debe terminar en derribar las brechas existentes del desarrollo.