La incertidumbre hace más peligrosa la guerra

Editorial
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El imprevisible comportamiento del Kremlin y la ausencia de diálogo entre el presidente ruso, Vladímir Putin, y los líderes occidentales, especialmente el mandatario estadounidense, Joe Biden, hacen que el riesgo nuclear en la guerra de Ucrania sea mayor que el que existió durante la Crisis de los Misiles, también conocida como Crisis de Octubre y que se desató hace 60 años.

Esto es lo que se considera en la actualidad, llegando a preguntarse cuáles son las semejanzas y diferencias entre ambas situaciones de tensión que ponen a la humanidad ante el riesgo de un escenario de confrontación nuclear.

Fue el mismo presidente estadounidense, Joe Biden, quien la semana pasada comparó la situación actual con el conflicto de octubre de 1962, cuando Estados Unidos descubrió que la URSS había instalado en Cuba 42 misiles con ojivas nucleares de alcance medio apuntando a su territorio.

Por primera vez desde la crisis de los misiles de Cuba, se tiene la amenaza de un arma nuclear, que ha espoleado el fantasma nuclear a medida que se complicaba la invasión a Ucrania que ordenó en febrero pasado; sin embargo, el líder norteamericano cree que se puedan usar armas tácticas nucleares sin terminar en el Armagedón.

La historia de las armas nucleares desde la Guerra Fría está llena de momentos aterradores. Este es uno de ellos, porque no se sabe qué podría impulsar al presidente ruso, Vladímir Putin, a cruzar el umbral nuclear.

La gran similitud entre la crisis de Cuba y la guerra en Ucrania es que la URSS utilizó entonces la amenaza nuclear para disuadir a Estados Unidos de invadir la isla, y Putin lo hace ahora para desalentar a Washington de seguir ayudando a los ucranianos. Pero también hay diferencias, como el hecho de que Rusia no ha movilizado por ahora armamento nuclear hacia Ucrania.

Hasta el momento las amenazas de Putin han sido bastante vagas, pero no por ello hay que restarles credibilidad, porque es muy preocupante la cantidad de veces que Putin y otros funcionarios rusos han plantado el fantasma del uso de armas nucleares.

El tipo de "liderazgo" que hubo en la crisis de los misiles de Cuba no existe en este momento; si algo se sabe de Cuba es que se paró la crisis porque había una negociación por detrás entre los dos máximos mandatarios. Hoy Putin ha renunciado a la negociación, no hay una negociación posible.

Las amenazas de Putin son reales y hay que tomárselas en serio; por eso no se descarta un disparo de forma teatral ordenado por el líder del Kremlin para demostrar su poderío. Si Rusia decidiera usar misiles balísticos, cruzaría una línea roja que obligaría a Estados Unidos a incorporarse a la guerra de forma más sólida y es terriblemente peligroso.

El disparo de armas nucleares no tendría ningún sentido ya que no hay forma de que eso ayude a Putin a lograr sus objetivos; pero no se puede saber al 100 por ciento si las usará.

La crisis de los misiles de 1962 se "cerró en falso" y sus consecuencias se arrastran hasta la actualidad; sin embargo, se cree que entonces prevaleció la prudencia y la cooperación internacional para evitar un desastre nuclear, algo que no percibe en la guerra en Ucrania. Estados Unidos respondió de una manera militarmente muy peligrosa que estuvo a punto de desembocar en un conflicto, pero entonces se recurrió a la negociación y los líderes de los países pudieron participar y cooperar para encontrar una solución.

Llama la atención sobre el hecho de que Putin y su ministro de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, han amenazado decenas de veces con usar las armas nucleares y aquí vale la pena recordar que durante la Guerra Fría, la amenaza se manejó con parquedad y no era parte del discurso cotidiano. Están banalizando algo muy serio y eso no habla bien de cómo se siente Rusia.

En 1962, EE.UU. comprobó que la URSS estaba introduciendo armamento nuclear en una zona geográfica de su influencia y reaccionó para que se retirara. La crisis de Ucrania es muy diferente, porque es Rusia la que invade otro país y como le va mal en la guerra, amenaza con el uso de armas nucleares. Y a pesar de que la tecnología permite formalmente que Putin y Biden hoy puedan comunicarse más fácilmente que sus antecesores Nikita Kruschev y John F. Kennedy, nadie se imagina hoy en día a Rusia o a Estados Unidos aceptando mantener en secreto algo tan relevante como fue la retirada de los misiles Júpiter de Turquía; es uno de los grandes misterios de la diplomacia.

Esta es una crisis mucho más peligrosa que la de 1962, porque aquella se dio en un contexto de bipolaridad establecida, pero ahora existe un contexto de transición internacional y por ello es aconsejable prestar mucha atención y no tomar las amenazas de Putin como un ‘bluff’”.

Lo que hace más grave la situación actual es que en la crisis de los misiles de Cuba se hablaba del eventual despliegue y operación de misiles SS2, pero en este momento se tiene armas nucleares en Europa y Rusia. Ya no se habla de desplegarlas, sino de usarlas.

También existe una sobrecarga de información tal que mete presión a los líderes, porque en cuanto hubiera imágenes de armas nucleares usadas en Ucrania inundando las redes sociales y los canales informativos, los líderes mundiales se verían obligados a responder inmediatamente para no mostrar debilidad. Ahí hay un gran signo de interrogación.



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