Y sigue sufriendo la economía

Editorial
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La economía colombiana, fuertemente golpeada por la pandemia de coronavirus, recibe día a día, por cuenta de los bloqueos de carreteras y vías, duros golpes que también afectan el bolsillo de los grandes, medianos y pequeños empresarios colombainos, que son los encargados de generar empleo a los colombianos.

Las manifestaciones del paro nacional, que han ido perdiendo adeptos, presionaron al Gobierno a retirar su polémico proyecto de reforma fiscal, como efectivamente sucedió, pero los desadaptados y violentos quieren seguir sembrando su odio en los asuntos cotidianos a nivel nacional y local, al impedir la libre movilización de los colombianos en el orden que sea, con la finalidad de desestabilizar el funcionamiento del Estado.

Las pérdidas de la economía son enormes y pueden acabar siendo mayores que lo que el Gobierno esperaba recaudar con la reforma fiscal de 23,4 billones de pesos. En realidad, tienen más impacto sobre la economía los bloqueos que el paro mismo, ya que estos impiden el tránsito a los mercados de los productos de las áreas rurales y ellos acaban siendo los más perjudicados. Con los bloqueos, se afecta todo el ciclo de la economía, y se pone como ejemplo al sector avícola que ha sido impactado porque las empresas no pueden llevar alimentos a aves y demás especies reproductoras, sumando lo de la producción lechera que no se puede recoger para llevarla a los centros poblados, todo se complica. El Gobierno garantiza el derecho a la protesta pacífica pero los bloqueos están por fuera de la ley porque impiden el normal abastecimiento de alimentos, de medicinas y en muchísimos casos que la gente vaya a trabajar y al interrumpirse los ciclos, los empresarios no pueden pagar a sus proveedores, pagar salarios e impuestos, lo que lleva a un mayor desempleo que golpea a las clases más pobres.

La alerta por los bloqueos y las protestas se da también en el sector avícola, donde hay más de 120 millones de aves en riesgo de muerte por falta de alimento y tienen 20.000 toneladas de pollo y 180 millones de huevos que no han podido enviar a los mercados. Más de 350.000 familias que dependen de la industria avícola están a la deriva debido a que, de continuar el bloqueo de vías, esas personas pueden aumentar las filas de desempleados, más aún cuando el 22,2 % de las empresas afiliadas a este sector suspendieron su operación, llevando a los empresarios a operar un 53,4 % a un ritmo de entre el uno y el 50 % de su capacidad. La situación es aún más grave por el lado del empleo porque, en las empresas, entre uno y cinco puestos de trabajo, están en riesgo por el paro nacional y el bloqueo de las vías.

Estas dramáticas cifras muestran la realidad de los empresarios, en su gran mayoría micros y pequeños, de todas las regiones del país, por cuenta de los bloqueos de las carreteras.
Estas paralizaciones afectan a los campesinos que no pueden llevar a los mercados sus productos y en consecuencia no pueden pagar sus deudas. Aunque todavía no hay una cuantificación de las pérdidas en la economía, la cifra que manejan distintos círculos apunta a que es superior a los 10 billones de pesos. Ya Colombia ha perdido por cuenta de este paro la mitad de lo que pensaba recaudar por la reforma tributaria original, que supuestamente dio origen al paro y los desadaptados que siguen en su posición de destruir todo lo que puede asegurar la economía colombiana.

Gremios, asociaciones, y federaciones que aglutinan el sector económico han pedido que cesen los bloqueos en todo el territorio nacional, así como los actos de violencia que perturban y afectan a todos los colombianos; pero el incendio y el odio de la voz de la oposición puede más que querer a una Colombia en paz, ya que ellos saben que sacan réditos políticos personales de este desorden.


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