El gobierno colombiano dijo que no habrá despidos masivos en el sector oficial, luego del recorte de más de 6 billones de pesos en el presupuesto anunciado por el presidente Juan Manuel Santos.
Esta decisión ha creado más incertidumbre que confianza en el pueblo colombiano ya que los trabajadores del común temen por su seguridad laboral y social, temor que se acrecienta por las nuevas decisiones que traerá la Reforma Tributaria que el Gobierno Nacional anunció que será para mediados de marzo. Seguramente no solo volverán con el tema de ‘raspar la olla’, sino con algo más escabroso. Habrá que esperar.
Los economistas del país se pronunciaron y dijeron que la jornada del recorte presupuestario anunciado por el mandatario es una medida correcta, pero insuficiente dado el problema fiscal del país. Seguramente es correcta, el problema es el manejo económico que se le hadado al país en estos seis años, en donde el derroche público, la creación de nuevos ministerios y los nombramientos de amigos y conocidos de las esferas gubernamentales altas calidades sociales, han hecho mella en los dineros del Estado, eso sin nombrar la mermelada que ha sido, además de una constante en la administración Santos, será ahora repartida más generosamente para asegurar el plebiscito por la paz.
De seguro si esa mermelada no se hubiera repartido tan gustosamente en la reelección presidencial, ahora sería otro cantar; pero primero había que asegurar la continuidad del gobierno y ahora el referéndum por la paz.
El Gobierno Nacional advirtió que no habrá despidos ni ‘masacre’ laboral, simplemente que el rubro de servicios personales se congela y las entidades estatales no podrán gastar más; están congelando todo, para cuando tengan que volver a ‘raspar’ la olla al momento de terminarse las conversaciones de paz en La Habana.
Al anunciar el recorte de seis billones de pesos, el jefe de Estado aseguró que aunque se puede estar navegando en aguas turbulentas, no se llegará en crisis económica, algo tan incierto como que Colombia era lo suficientemente fuerte para no importar energía y ahora nos toca comprarle a Ecuador por varios meses mientras se afronta la crisis en el país.
La lectura de lo anterior es que se visualiza un apagón a la vuelta de la esquina y el gobierno no quiere decirlo de frente, porque obvio, no le conviene
En el recorte del gasto es necesario mejorar los ingresos y solo se puede lograr con una reforma tributaria que está planeada para el segundo semestre del año ya que el déficit fiscal que vive Colombia es superior a los 30 billones de pesos; o sea, el colombiano del común se debe ir preparando porque si no recortan el gasto público, de dónde se sacarán los recursos para inversión.
En otras palabras, el gobierno colombiano está preparando al país, para el mazazo que se nos avecina en marzo, con base en todas las excusas posibles, pero nunca viendo la posibilidad de recortar el Estado colombiano en lo referente a los númerosos cargos públicos y ministerios que creó este gobierno y que el anterior había eliminado.