Clamor humano y mundial

Editorial
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Muchas voces autorizadas han tomando el tema de la defensa  del medio ambiente y el calentamiento global, como temas de actualidad, con la finalidad de alertar sobre la situación tan peligrosa que se vive y las acciones que se deben emprender en forma rápida y oportuna por todas las naciones especialmente las más industrializadas y poderosas.

Ahora el Dalai Lama pidió a todos los países del mundo que emprendan acciones contundentes para limitar los efectos del calentamiento global y proteger ecosistemas vulnerables como los glaciares del Himalaya y el altiplano tibetano.

El cambio climático, agregó, es un problema que ha creado el ser humano y todo el mundo tiene la responsabilidad de combatirlo.

El líder espiritual budista tibetano, de 80 años, lanzó su llamado en un video pregrabado emitido como parte de una campaña del gobierno de Tíbet en el exilio en Dharmala, en el norte de India, donde reside el Dalai Lama desde una persecución militar china en Tíbet.

La campaña continuará durante las conversaciones sobre cambio climático en Naciones Unidas, donde se espera alcanzar un nuevo tratado para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, el gobierno en el exilio enviará a su propio delegado a las conversaciones, que comienzan el 30 de noviembre en París, aunque no tendrá voto.

Esta no es una cuestión de una nación o dos naciones. Es una cuestión de humanidad. El mundo es nuestro hogar, y no hay otro planeta al que podamos mudarnos o cambiarnos.

Las generaciones más jóvenes, deben tomar un papel más activo en la protección de este planeta, incluido el altiplano tibetano.

La temperatura del altiplano tibetano - conocido también como Techo del Mundo o Tercer Polo - sube unas tres veces más rápido que la media mundial, y es 1,3 grados Celsius mayor que hace 50 años. El término de Tercer Polo se emplea en referencia a que la región está cubierta de hielo y nieve y es especialmente vulnerable al cambio climático, como los polos Norte y Sur.

El gobierno en el exilio también alegó que los tibetanos deberían verse restaurados como auténticos representantes de la zona, que lleva décadas bajo control chino y donde los tibetanos acusan a Beijing de impulsar proyectos de minería indiscriminada y de forzar a las comunidades nómadas a abandonar la zona.

Los tibetanos deben tener una voz en lo que ocurre con su tierra, y los nómadas tibetanos son custodios expertos de los pastos alpinos, y su conocimiento y experiencia deben ser reconocidos.

China conoce desde hace tiempo la importancia y vulnerabilidad medioambiental de la región, ya que casi el 40% del agua dulce del mundo está congelada en los glaciares del Himalaya, que alimentan siete grandes ríos que se extienden hacia China, Nepal, India, Pakistán y Bangladesh.

La Academia china de Ciencias estudia el cambio climático y el medio ambiente en su Instituto de Investigación del Altiplano Tibetano. La zona abarca 2,5 millones de kilómetros cuadrados (966.000 millas cuadradas) e incluye la Región Autónoma de Tíbet, así como la mayor parte de la provincia china de Qinghai, partes de Sichuán y la Región Autónoma Uigur de Xinjiang, en el sur del país.

Hasta el 70% del altiplano está cubierto de permafrost, donde se acumulan grandes reservas de dióxido de carbono y metano atrapadas en el hielo. Los científicos advierten de que el deshielo podría liberar emisiones de ambos gases de efecto invernadero, que llevan mucho tiempo retenidos. El metano puede tener una capacidad hasta 30 veces mayor que la del dióxido de carbono a la hora de atrapar el calor en la Tierra.

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