La comunidad internacional es testigo de la triste realidad del pueblo venezolano, más cuando para el Gobierno de Nicolás Maduro, el control de los ciudadanos es mucho más importante que garantizar un plato de comida para los venezolanos, situación vulnerable para cualquier venezolano.
Y lo peor es que los sofismas de distracción siguen a la orden del día y más cuando se acerca el mes de diciembre, cuando se cumple una nueva cita en las urnas del pueblo venezolano. Esa es la primera lectura que se desprende de que el chavismo destinará $1.000 millones de dólares a la instalación de 30.000 cámaras de seguridad en las principales ciudades del país, con la justificación de que es parte de su estrategia para combatir la escalada de violencia e inseguridad que sacude al país.
Ahora no solo habrá cámaras para seguridad, según el gobierno sino que los venezolanos no tendrán más medios para expresar su inconformidad con las políticas del gobierno. Los motivos para los que conocen las verdaderas intenciones del heredero de Chávez son claros: controlar a una ciudadanía que cada vez le es más adversa e impedir cualquier manifestación pública de descontento.
El presidente sabe cómo manipular al pueblo a su favor. Recurre a todas las artimañas para distraer la atención nacional, como el éxodo de colombianos. Maduro se siente débil en las urnas, prefiere encarcelar opositores y acude a las Fuerzas Armadas para instalar el costosísimo sistema de vigilancia, nombrado Proyecto VEN 991, que fue producido en China y de paso seguir manteniendo buenas relaciones con esta poderosa Nación a la que Venezuela debe miles de millones de dólares.
Expertos en temas de contrainteligencia relacionados con el Gobierno venezolano, aseguraron que las intenciones de este proyecto podrían ir más allá de neutralizar la delincuencia, ya que hay quienes quieren saber hacia dónde se moviliza la gente en determinados momentos críticos, incluso eso ayuda para intimidar a los que estén pensando en conspirar, porque los están vigilando, al mejor estilo de Castro en Cuba.
Con el tema de la seguridad Maduro tendrá al pueblo de Venezuela bajo su mirada y todo controlado. No habrá manifestación democrática que se pueda expresar libremente ya que el chavismo se sabe acorralado y, paranoico y quiere responder a la escasez y la pérdida de apoyo popular con la única receta aprendida de sus padrinos políticos de La Habana: el control y el miedo vigilante, que escudriña cada paso de los ciudadanos como en una gran prisión.