Estas hermosas panorámicas, las mismas que contemplaron nuestros ancestros hace cuatrocientos noventa y nueve años, siguen deslumbrando. Fue esta luz, este cielo sobre el mar, lo que encantó a Rodrigo de Bastidas y lo llevó a fundar la perla de América: Santa Marta.
Hoy, casi cinco siglos después, la bahía guarda intacta su magia.
El sol cae lento sobre el Caribe y los colores se mezclan entre naranjas, dorados y violetas. El mar se convierte en espejo. Los barcos flotan como si también quisieran admirar el paisaje.
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— El Informador Santa Marta (@ElInformador_SM) June 20, 2025
Cada atardecer aquí es una escena que atraviesa el tiempo, una belleza que no envejece.
Porque en Santa Marta, cada día termina con una promesa silenciosa: la de volver a empezar con el mismo encanto de siempre.
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