Organizaciones humanitarias advierten que esta práctica, usada por grupos ilegales para controlar territorios, afecta principalmente a comunidades rurales, indígenas y afrocolombianas.
Más de 170.000 personas permanecen actualmente en condición de confinamiento en Colombia desde enero de 2025, como consecuencia directa del conflicto armado interno, según alertaron organizaciones humanitarias internacionales durante una jornada realizada este martes.
De acuerdo con estas entidades, el confinamiento se ha convertido en una estrategia recurrente de los grupos armados ilegales para ejercer control territorial, especialmente en zonas rurales apartadas del país. Esta situación impide a miles de familias movilizarse libremente, acceder a servicios básicos o desarrollar sus actividades económicas.
“En los últimos 10 años, 700.000 personas se han visto en situación de confinamiento, es decir, sin libertad de movimientos, acceso a los medios de vida y a los servicios básicos debido al conflicto”, explicó Boris Aristín, gerente de la alianza humanitaria Consorcio de Respuesta a Emergencias Mire Más, en declaraciones entregadas a EFE.
Regiones más afectadas por el confinamiento
Las organizaciones señalaron que los departamentos más golpeados por esta problemática son Chocó, Cauca, Valle del Cauca, Bolívar y Norte de Santander, donde amplias zonas rurales permanecen prácticamente inaccesibles debido a la presencia de actores armados.
En estos territorios, las comunidades enfrentan restricciones severas que limitan incluso el acceso a alimentos, atención médica y educación, profundizando las condiciones de vulnerabilidad y pobreza.
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Poblaciones en mayor riesgo
Un porcentaje significativo de las personas afectadas pertenece a comunidades indígenas y afrocolombianas, quienes además enfrentan riesgos adicionales durante los confinamientos.
Según las organizaciones, las mujeres y los niños son especialmente vulnerables a situaciones de violencia basada en género y reclutamiento forzado, lo que agrava aún más la crisis humanitaria en estas zonas.
“El confinamiento es silencio, interrupción de la vida cotidiana, imposibilidad de tener actividades diarias, no poder acceder a servicios médicos o a terrenos para labores agrícolas, y genera falta de perspectiva y motivación en las comunidades”, añadió Aristín.
Llamado urgente a la acción
Durante la presentación de la exposición fotográfica ‘Atrapados en sus territorios’, las organizaciones hicieron un llamado a las autoridades colombianas y a la comunidad internacional para no desviar la atención sobre esta problemática.
Advirtieron que la protección y supervivencia de estas poblaciones depende de una respuesta humanitaria inmediata y sostenida que garantice sus derechos fundamentales.
En este contexto, también recordaron que Colombia ocupa actualmente uno de los primeros lugares a nivel mundial en número de personas desplazadas internas, lo que evidencia la magnitud de la crisis.
“El trabajo diario del consorcio es llegar a áreas de difícil acceso donde otros actores no llegan, complementando la institucionalidad del Estado para brindar servicios básicos como salud, seguridad alimentaria, asistencia legal, psicosocial y educación”, puntualizó Aristín.