El decreto 659 del 2024 y la política arancelaria de Trump ¿Cómo está impactando las importaciones colombianas?

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El sector de las importaciones está enfrentando dos grandes desafíos que están impactando en los costos de importación: el decreto 659 promulgado el año pasado y la guerra arancelaria de Trump. Esto afecta principalmente a sectores como la agroindustria, la manufactura y la tecnología los cuales dependen notoriamente de las importaciones. Es importante reseñar que, si bien el gobierno junto al sector privado están buscando estrategias de mitigación, como la diversificación de mercados y la optimización de procesos, los desafíos persisten como es el hecho del actual entorno de incertidumbre económica global.

Conociendo más sobre el decreto 659

El Decreto 659 introduce varias modificaciones significativas al régimen aduanero establecido en el Decreto 1165 de 2019. Su objetivo principal es modernizar los procesos de importación y exportación, implementar tecnologías avanzadas y reforzar los controles contra el contrabando. Entre sus disposiciones más relevantes se encuentra la obligatoriedad de presentar una declaración anticipada de importación al menos 48 horas antes de la llegada de la mercancía al territorio aduanero, salvo en ciertas excepciones. Esta medida busca mejorar la trazabilidad y agilizar los procesos logísticos, pero también ha generado preocupaciones sobre los costos asociados. Por ejemplo, entre las nuevas disposiciones está el acortamiento del plazo para la nacionalización de mercancías, la cual pasó de 1 mes (prorrogable por otro mes) a tan solo 2 días en aeropuerto y 5 días en puerto. En el caso de que el importador no cumpla con ese breve plazo la mercancía le será confiscada. Además, las reformas en las zonas francas, que ahora requieren declaraciones de ingreso inicial o anticipada, han incrementado los costos administrativos para las empresas que operan en estas áreas. 

Según expertos, estas medidas, aunque necesarias para combatir el contrabando, pueden traducirse en un aumento de hasta un 5% en los costos operativos de las importaciones, especialmente para pequeñas y medianas empresas que dependen de procesos aduaneros rápidos.

Impacto combinado en los costos de importación

La convergencia del Decreto 659 y los aranceles de Trump ha generado un entorno muy desafiante para los importadores colombianos. Por un lado, el Decreto 659 incrementa los costos operativos debido a los nuevos requisitos administrativos. Por ejemplo, la declaración anticipada obligará a muchas empresas a contratar servicios de software especializados y a capacitar personal, lo que puede representar un gasto adicional de entre 50.000 y 200.000 pesos por operación, según el volumen de importación. Para las pymes, que manejan márgenes de ganancia ajustados, este aumento puede ser crítico. Por otro lado, los aranceles estadounidenses, que han impactado prácticamente todos los principales índices bursátiles como el NASDAQ y el Russell 2000, elevan el precio de los bienes importados desde Estados Unidos, que representan aproximadamente el 30% del total de las importaciones colombianas. Productos como la gasolina, maíz amarillo y otros granos, que son muy demandados por industrias claves del país, ahora enfrentan un sobrecosto del 10%. Este incremento se traslada parcialmente a los consumidores finales, contribuyendo a presiones inflacionarias. Según estimaciones de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), el impacto combinado de estas medidas podría elevar los costos de importación en un rango de 8% a 12% al finalizar el 2025.

Sectores más afectados

Los sectores más vulnerables a estos cambios son obviamente, aquellos que tienen una fuerte dependencia de insumos estadounidenses. En la agroindustria, por ejemplo, los fertilizantes y pesticidas importados desde Estados Unidos, han visto un aumento en sus precios. Esto afecta directamente al sector agropecuario del país el cual es fundamental para la seguridad alimentaria. En el sector manufacturero, las empresas que importan componentes electrónicos y maquinaria enfrentan un doble desafío: el sobrecosto arancelario y los gastos asociados al cumplimiento del Decreto 659. Por ejemplo, una empresa textil que importa maquinaria estadounidense ahora debe absorber el arancel del 10% y los costos de implementar sistemas para la declaración anticipada, lo que reduce su competitividad frente a productores de otros países. El sector tecnológico también se ve impactado, ya que Colombia importa cerca del 60% de sus dispositivos y componentes electrónicos desde Estados Unidos. El encarecimiento de estos productos podría frenar la adopción de nuevas tecnologías en el país.

Respuestas y estrategias de mitigación

Ante este escenario, el gobierno colombiano y el sector privado han comenzado a explorar estrategias para mitigar el impacto. La Cancillería, liderada por Laura Sarabia, ha anunciado planes para diversificar los mercados de importación, enfocándose en Europa, Asia y otros países de América Latina. Esta estrategia busca reducir la dependencia de Estados Unidos, aunque la transición será gradual debido a los acuerdos comerciales existentes y la infraestructura logística ya establecida. Por su parte, las empresas importadoras están optimizando sus cadenas de suministro para absorber parte de los costos. Algunas han optado por negociar con proveedores estadounidenses para obtener descuentos que compensen el arancel, mientras que otras están trasladando una porción del sobrecosto a los consumidores. Sin embargo, esta última opción podría exacerbar la inflación, que según el Banco de la República podría cerrar 2025 en un 5,5%, por encima de la meta del 3%. Además, el sector privado ha solicitado al gobierno flexibilizar los requisitos del Decreto 659 para las pymes, proponiendo subsidios o exenciones temporales para facilitar la transición hacia los nuevos procesos aduaneros.

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