El expresidente Álvaro Uribe ha lanzado un inesperado giro en el escándalo Odebrecht, arrojando luz sobre una red de intrigas que involucra a altos funcionarios gubernamentales y a uno de sus sucesores, Juan Manuel Santos.
En una serie de declaraciones sorprendentes, Uribe desveló detalles sobre el entramado de corrupción que sacudió a Colombia y que tiene sus raíces en la megaconstructora brasileña.
Uribe, en una serie de publicaciones en su cuenta de Twitter, compartió información clave sobre los orígenes del escándalo y su conexión con la administración de Juan Manuel Santos.
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Según el exmandatario, la trama comenzó cuando Odebrecht obtuvo uno de los mayores contratos del país para la Ruta del Sol. Uribe asegura que la transparencia no estaba ausente, y su ministro Andrés Uriel Gallego adjudicó los contratos basados en méritos. Sin embargo, la sombra de la corrupción se cerniría sobre el segundo tramo del proyecto.
La historia toma un giro oscuro cuando se menciona a Gabriel García, viceministro en aquel entonces, quien aceptó sobornos. Uribe admite que no supieron de esto hasta siete años después, y revela que García había sido recomendado por la Cámara de Comercio de Cartagena debido a su reputación intachable. Pero el deshonor se cerniría sobre él cuando Uribe lo encontró en Madrid, y García negó todo, solo para ser arrestado poco después.
En otro giro asombroso, Uribe toca uno de los puntos más sensibles del Centro Democrático: el caso de Óscar Iván Zuluaga. Uribe admite que el país está al tanto de la imputación contra Zuluaga debido a los pagos que Odebrecht había canalizado a su publicista en el extranjero.
Sin embargo, el punto culminante de las revelaciones de Uribe radica en su afirmación de que las autoridades internacionales habían investigado los pagos de Odebrecht y que todo había sido coordinado por su sucesor, Juan Manuel Santos. Pero al solicitar pruebas, se les advirtió que tal divulgación "derribaría el establecimiento".
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El terremoto político desencadenado por las revelaciones de Uribe continúa reverberando, mientras el país intenta asimilar las implicaciones de estas afirmaciones.
Las acusaciones de corrupción a niveles tan altos prometen sacudir los cimientos de la política y la justicia en Colombia. La urgente petición de Uribe a Esteban Moreno y a otros involucrados en el escándalo para que compartan su conocimiento con la justicia aumenta aún más la presión sobre aquellos que podrían tener información crítica para resolver este rompecabezas corrupto.