Llamado conjunto en el Día Internacional de la Educación

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En el Día Internacional de la Educación, varios países se unen para proclamar que la mejor inversión para un futuro mejor es la educación, especialmente en el caso de los niños en condiciones de vulnerabilidad.

En la celebración del Día Internacional de la Educación, proclamado por la ONU, el llamado de la sociedad es para que los líderes mundiales cumplan su promesa de proporcionar una educación de calidad a todas las personas, un propósito que espera cumplirse a 2030.

Es evidente la crisis que atraviesa la educación a nivel mundial, pues podría afectar el desarrollo y el progreso económico y social. En este orden de ideas, es necesario que en la agenda se priorice la educación como una inversión para la paz, la equidad y la prosperidad.

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"Si queremos transformar nuestro mundo a 2030, tal y como lo establecen los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la comunidad internacional debe prestar a esta crisis (educativa) la atención que merece", indicó el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, en la Cumbre sobre la Transformación de la Educación celebrada el año pasado.

De acuerdo con la iniciativa La Educación no puede esperar (ECW por sus siglas en inglés)-fondo mundial de las Naciones Unidas para la educación en situaciones de emergencia y crisis prolongadas-se estimaba que en 2016 había 75 millones de niños afectados por diferentes crisis, quienes necesitaban apoyo educativo. Hoy, en 2023 esa cifra se ha triplicado, al ascender a 222 millones de niños.

De este número de niños que han sido privados de su derecho a la educación como consecuencia del efecto multiplicador de los conflictos, el cambio climático y otras crisis prolongadas, se calcula que un total de 78 millones están sin escolarizar: un número mayor que el conjunto de la población de Francia, Italia o el Reino Unido.

Incluso cuando asisten a la escuela, algunos de ellos no adquieren las competencias básicas en lectura o aritmética. De otro lado, 671 millones de niños y adolescentes de todo el mundo no saben leer, lo cual representa más del 8% de la población mundial, es decir, se podría ver afectada toda una generación.

De acuerdo a diferentes situaciones, como la guerra de Ucrania, los retos de la migración venezolana hacia Colombia y América del Sur, la prohibición de la educación de las niñas en el Afganistán y la sequía causada por el cambio climático en el Cuerno de África que ha dado lugar a una grave situación de hambruna que afecta a 22 millones de personas, vivimos en un mundo interconectado. Los problemas de África, Oriente Medio, América del Sur y otros continentes son problemas de un mundo que todos compartimos.

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Cada minuto del día, hay niños que huyen de la violencia y la persecución en Myanmar, el Sahel, América del Sur y Oriente Medio. Cada minuto del día, hay niños que son reclutados como soldados en Somalia, la República Centroafricana y otros países. La crisis climática y los niños que pasan hambre porque se les niega su derecho a ir a la escuela, donde posiblemente disfruten de su única comida en todo el día. Estos ejemplos y como en Colombia se enfrentan a dificultades para garantizar las condiciones de vida y educación más básicas para la infancia en sus fronteras más remotas.

Todo ello supone un ataque a la humanidad, una afrenta moral a las promesas vinculantes expuestas en la Declaración Universal de Derechos Humanos, y un enorme retroceso en el empeño incansable de lograr la paz en estos tiempos luchando contra viento y marea.

A pesar de este panorama, hay un mensaje de esperanza, ya que, al adoptar una nueva forma de trabajar y prestar servicios con rapidez humanitaria y profundidad de desarrollo, la ECW y sus asociados estratégicos han llegado a siete millones de niños en estos cinco años, y tienen previsto llegar a 20 millones más durante los próximos cuatro años.

El trabajo ha tenido un impacto significativo, lo que ha permitido que lleguen cartas inspiradoras de niñas y niños de más de 20 países afectados por crisis de todo el mundo que ponen de relieve el valor de la educación a la hora de transformar vidas y crear un futuro mejor para las generaciones venideras.

Es por eso, que el próximo 16 de febrero, los líderes mundiales, incluido Colombia, acudirán a la Conferencia de Alto Nivel sobre la Financiación del fondo la Educación No Puede Esperar, organizada por la ECW y Suiza y que se realizará en Ginebra. En este encuentro, estará el ministro de Educación, Alejandro Gaviria, quien tendrá un espacio clave de participación.

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Esta reunión es convocada conjuntamente y organizada con Colombia, Alemania, Níger, Noruega y Sudán del Sur, y ofrece a líderes mundiales, empresas, fundaciones y personas con grandes patrimonios la oportunidad de cumplir nuestra promesa de una educación para todos, con el objetivo de recaudar 1.500 millones de dólares para los siguientes cuatro años.

Por esta razón, el llamado es a los pueblos del mundo para que inviertan en la promesa de la educación porque es la mejor inversión que podemos hacer para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible.




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