El Gobierno belga decidió este martes endurecer las medidas frente a la covid-19 y ampliar a todo el país el uso de la mascarilla en espacios públicos interiores y del certificado covid en restaurantes, gimnasios o eventos, ante el aumento de contagios y hospitalizaciones.
La decisión llega después de que los contagios hayan crecido un 70 % en la última semana, hasta los 5.300 al día, y las hospitalizaciones más de un 50 %, hasta 115 semanales, en un país que tiene once millones de habitantes y una tasa de vacunación del 74 %.
La mayoría de las hospitalizaciones, el 51 %, se han producido en Flandes, donde las restricciones son más suaves.
A partir del viernes, el uso de la mascarilla vuelve a ser obligatorio en todos los espacios públicos en el interior, en particular en los comercios, edificios públicos y centro deportivos o culturales, incluidos teatros, cines, salas de concierto o bibliotecas, así como lugares de culto.