El templo, que ha sobrevivido a piratas, fenómenos naturales y guerras durante casi 260 años, volvió a superar una emergencia tras el incendio registrado en Jueves Santo.
Luego del incendio registrado la noche del jueves 2 de abril, que fue controlado oportunamente por el Cuerpo de Bomberos y feligreses, la Catedral Basílica de Santa Marta vuelve a ser símbolo de resistencia histórica, tras superar una nueva prueba en medio de la Semana Santa.
La emergencia más reciente, originada por una sobrecarga de velas en una de sus naves laterales, no dejó víctimas ni daños materiales de gravedad, según confirmaron fuentes eclesiásticas. Sin embargo, el hecho revive la memoria de los múltiples episodios que, a lo largo de los siglos, han puesto en riesgo este emblemático templo.
La estructura actual de la Catedral comenzó a construirse en 1765, pero antes de ello, las iglesias levantadas en el mismo sitio fueron blanco constante de ataques. Entre los siglos XVI y XVII, el templo fue saqueado al menos siete veces por piratas y corsarios. Uno de los episodios más recordados ocurrió en 1677, cuando los piratas Coz y Duncan, vinculados a Henry Morgan, irrumpieron en la ciudad, dañaron la iglesia y secuestraron al obispo Lucas Fernández de Piedrahíta.
La constante amenaza obligó incluso a que, en 1706, la torre de la Catedral fuera diseñada con fines defensivos, llegando a albergar seis cañones, en una mezcla de templo y fortaleza.
Le puede interesar: ÚLTIMA HORA: Incendio en la Catedral Basílica de Santa Marta genera alarma en el Centro Histórico
Pero no solo la guerra ha marcado su historia. El 22 de mayo de 1834, un fuerte terremoto sacudió a Santa Marta y dejó graves afectaciones en la Catedral, especialmente en su cúpula, que sufrió profundas grietas. En ese momento, el obispo José María Estévez tuvo que adelantar reparaciones de emergencia para evitar el colapso de la estructura.
Los incendios también han sido una constante. En 1860, durante las guerras civiles colombianas, el templo sufrió un incendio que afectó seriamente su interior y parte de su techumbre. Más de siglo y medio después, la historia volvió a repetirse con el incidente de este 2026, que aunque generó daños menores como hollín en paredes y afectaciones en un sector específico, no comprometió la estructura general.
Previo a la edificación actual, entre 1750 y 1760, ya se advertía que el antiguo templo se encontraba en estado de “ruina absoluta”, lo que obligó a la Corona Española a financiar la construcción de la Catedral que hoy se mantiene en pie.
Leer tambien: Incendio en la Catedral Basílica de Santa Marta fue controlado sin víctimas ni pérdidas materiales
A pesar de ataques, desastres naturales e incendios, la Catedral Basílica de Santa Marta continúa siendo uno de los símbolos más importantes de la ciudad, no solo por su valor religioso, sino por representar la capacidad de mantenerse firme ante la adversidad.
El reciente incidente, lejos de opacar su historia, reafirma su carácter de patrimonio vivo que ha resistido el paso del tiempo y las dificultades.