El fútbol y la política, sin paraguas en el clásico

Deportes - Local
Tamaño Letra
  • Smaller Small Medium Big Bigger
Por: Alberto Camilo
Blanco Jiménez

Antes de referirme a la lluvia, el fútbol y política, permítanme revisar las páginas del libro de los clásicos entre Samarios y Barranquilleros. El primer juego ocurrió el 12 de octubre del 1914, en La “Castellana”, entre el Deportivo Santa Marta y el Santander fútbol Club de Barranquilla. Continuó pasando hojas y encuentro que, en 1928 se verían las caras en los primeros juegos nacionales denominado “los olímpicos” en Cali, certamen que fue ganado por nuestra ciudad. Posteriormente, el atractivo de los torneos aficionados en Colombia lo protagonizarían Magdalena y Atlántico.

Más tarde, en 1948, cuando se instituye el campeonato en este país, las confrontaciones deportivas pasaron al campo profesional, al momento en que el 29 de abril de 1951, Sporting y Samario, empatan a un gol. El juego en el Eduardo Santos aquel 9 de septiembre de 1951 terminaría también a un gol por bando. En este año, saltaría a la cancha de las “rivalidades”, otro protagonista llamado el Junior, que se enfrentaría de local al Deportivo Samario, el 28 de octubre de 1951, con resultado 1 por 4 a favor de los magdalenenses. El clásico que sentimos, vivimos, gozamos y sufrimos hoy, se efectuó el 31 de mayo de 1953, con marcador de dos goles por cero a favor del Junior. En el “Eduardo Santos”, se presenta el 13 de septiembre de 1953, con marcador de 2 por 1 a favor del local. Al cerrar el libro, se deduce que aparte de la lucha por la supremacía deportiva, también estaba en juego la puja por la sede del natalicio del balompié Nacional. Históricamente los clásicos se dan entre equipos de la misma Ciudad, así ocurre en Rio de Janeiro, Buenos Aires, Montevideo, Bogotá, Medellín y Cali. El único clásico notable entre ciudades distintas en nuestro País, se da entre Barranquilleros y Samarios.

En el reciente clásico, el primer tiempo se jugó el domingo y allí fue más el Unión, pero no tuvo eficacia en la finalización de las jugadas. Junior de penalti abre el marcador por intermedio del “chino” Sandoval al minuto 4. Unión empata por esa misma vía con “El caballo” Márquez, al minuto 34. En el epílogo de esta parte inicial, se vino un torrencial aguacero, que duró cerca de una hora, el cual inundo las instalaciones del estadio Sierra Nevada, dejando de manifiesto protuberantes fallas al no funcionar las bombas de evacuación hidráulica, de tal suerte, que los costados de la cancha, camerinos, sala de prensa, oficinas y accesos, quedaron bajo el agua. Qué pasa cuando se liquida unilateralmente. Como tenemos 10 mil millones de pesos, lo que hace falta se contrata con esos recursos y el escenario queda en un 100%. Las fechas que se dieron de terminación fueron acordadas y concertadas con el contratista”, terminó diciendo el Alcalde.

A su turno, rechaza el balón el contratista de la obra Darío Barros, al manifestar: “Seguramente le quedará fácil al Alcalde de decir en estos momentos que la responsabilidad es del contratista, pero lógicamente primero hay que mirar los antecedentes y que es fácil dirimir, pienso que ya será en los estrados judiciales”. Esta “clásico”, se definirá en los estrados judiciales. Lo cierto, es que van cerca de nueve aplazamientos de la entrega, donde la Administración Distrital no ha hecho cumplir las pólizas de manejo pecuniario, a pesar de los muchos requerimientos sancionatorios al contratista. No hay razones de ninguna naturaleza para que a estas alturas no se haya terminado esta excelente obra.

Después del toque-toque político, a las nueve de la mañana del lunes se jugó el segundo tiempo y los equipos con la pólvora mojada por el aguacero del domingo, no pudieron convertir, de tal manera que el clásico termino empatado a un gol.
Columna: Al blanco con blanco e-mail: albertocamiloblanco@gmail.com

Síganos en nuestras redes

Más Noticias de esta sección