La primera vez que la selección Colombia participó en una clasificación hacía unos juegos olímpicos fue en el año de 1959 y entró pisando firme tras derrotar a Brasil en Bogotá dos goles por cero, después pisó mal y fue goleado en Río de Janeiro siete por uno, el tanto de la honrilla lo convirtió Manuel Manjarrés y enseguida fue reconocido como “Maracaná”.
La tercera fue la vencida, el combinado patrio clasificó a los juegos Olímpicos de México 68, bajo la orientación del entrenador Edgar Barona. Alfredo Arango estuvo allí, Eduardo Retat, estaba dentro de los convocados pero la lesión grave que le cometió el argentino Oswaldo Pérez, en el juego Junior frente a Santa fe, por aquellas calendas, lo sacó de este evento. Se recuerdan también al gran goleador Javier Tamayo, al central Gabriel Berdugo, al histórico portero Otoniel Quintana, entre otros.
El balompié colombiano atravesaba por estos tiempos, un buen nivel que le sirve para clasificar por segunda vez consecutiva a los olímpicos de Múnich 72, llevado de la sapiencia del estratega yugoslavo Toza Veselinovic y el concurso de grandes jugadores como Henry “La mosca” Caicedo, Jaime Morón, “El rifle” Andrade, Gerardo Moncada, ángel María Torres y los Samarios Oscar Ortega y Orlando “El Polaco” Rivas, quienes marcaron diferencia en este magno evento.
Ocho años después, producto del excelente trabajo en la conducción técnica de Eduardo Julián Retat, se clasifica a los juegos olímpicos de Moscú 1980 y entran en escena los samarios Radamel García King e Israel Viloria, además Gilberto “Alcatraz” García de Pueblo Viejo. Sumado a ellos, Fernando Fiorillo, Alexis García, Norberto Peluffo, Pedro Sarmiento, Astolfo Romero, Jorge Porras, entre otras figuras.
En los olímpicos de Barcelona 1992, aparecieron los notables futbolistas Faustino Asprilla, Iván Valenciano, Víctor Pacheco, Víctor Aristizabal, Jorge Bermúdez, Harold Lozano, “El carepa” Gaviria y pare de nombrar. No hay quinto malo, luego de transcurrir 24 años sin participar, Colombia vuelve a los Olímpicos de Rio de Janeiro en el 2016, donde sobresalieron Juan Fernando Quintero, Teófilo Gutiérrez, Miguel Borja, Wilman Barrios, William Tesillo, Jefferson Lerma, entre otros, a pesar de cumplir un papel protagónico en la clasificación Jarlam Barrera Valderrama, no fue llamado.
Colombia sin tiquete, Argentina y Brasil obtuvieron el bono a Tokio 2020. No se puede descargar sobre los hombros del adiestrador Arturo Reyes, toda la responsabilidad de la eliminación. Es verdad que tampoco lo podemos excluir de culpabilidad, pero, tiene unos elevados tintes de subjetividad que se diga que había mucho equipo y poco entrenador. Esa superioridad supuesta de los jugadores, no se evidenció en la cancha, salvo ante Ecuador, donde mostraron eficiencia y eficacia.
Entonces independientemente de los desaciertos de Reyes, no mostraron las altas competencias, que se les endilga en el cuadrangular final. Por otro lado, Brasil, Argentina y Uruguay, que de una u otra forma no pudieron contar con jugadores de élite, porque los clubes no los cedieron, tienen una buena base que les posibilita suplir a los talentosos, en cambio aqui, se notaron las ausencias de Juan “El cucho” Hernández y Luis Díaz, por colocar dos ejemplos que no pudieron ser reemplazados. En gracia de discusión Reyes y los jugadores, fracasaron en su intento de ir a los olímpicos.