Santa Marta, 500 años: un homenaje desde Unimagdalena, que la honra y transforma

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Cuando Santa Marta fue fundada hace cinco siglos, la educación era un privilegio de pocos. Hoy, en medio de los festejos por sus 500 años, una institución pública se ha convertido en uno de sus más grandes orgullos: la Universidad del Magdalena. Y detrás de esa transformación, hay un rostro, una historia, un liderazgo: el de su rector Pablo Vera Salazar.

A través de su historia, la Universidad ha sabido responder a los desafíos del tiempo. Pero ha sido en la última década, bajo la rectoría de Vera Salazar, que se ha convertido en una verdadera fuerza viva al servicio de la ciudad. No solo desde las aulas, sino desde los barrios, los parques, las calles y las comunidades. Una universidad que enseña, sí, pero que también limpia, siembra, escucha y actúa.

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Un rector con rostro humano

Pablo Vera Salazar, ingeniero civil graduado de esta misma Casa de Estudios Superiores, personifica el espíritu de lucha de miles de jóvenes que ven en la educación una puerta de salida a la exclusión. Su vida, marcada por el trabajo duro desde la infancia y una determinación inquebrantable, lo ha llevado a transformar radicalmente el rol de la universidad en la sociedad samaria y magdalenense.

Vera no solo lidera, acompaña. No se queda en los discursos; se disfraza en jornadas lúdicas, marcha con estudiantes, visita veredas, abraza madres que crían solas mientras estudian, honra a las mujeres que hacen grande la Universidad. Esa cercanía le ha valido el aprecio de una comunidad que lo llama, con cariño, ‘Tío Pablo’.


Para el Rector Vera ha sido fundamental el reconocimiento del saber ancestral de las comunidades indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta.
Para el Rector Vera ha sido fundamental el reconocimiento del saber ancestral de las comunidades indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta.



Un aporte profundo

 a los 500 años

En el marco de la conmemoración del quinto centenario de Santa Marta, la Universidad del Magdalena ha marcado la diferencia. Con actividades culturales y académicas, ha tejido un relato colectivo que le recuerda a la ciudad su pasado, pero también le proyecta un futuro.

Recuperar el Parque de los Novios, hoy más verde y vivo que nunca, fue una forma de devolverle un espacio a la gente. La Cátedra Santa Marta 500 años, que ha recorrido colegios, barrios y espacios públicos, ha abierto conversaciones sobre historia, identidad y territorio; iniciativas como Memorias al Barrio, en el corregimiento de Bonda, han reivindicado la voz de las comunidades. Y en una acción masiva y emocionante, cientos de personas rodaron junto al rector en la caravana Pedaleando por Santa Marta, que recorrió varios kilómetros hasta Bonda, para visibilizar su patrimonio y fortalecer el sentido de pertenencia.




En cualquier pasillo o lugar de la Universidad es común ver al Rector Pablo Vera con los estudiantes, quienes hoy con cariño, lo llaman ‘Tío Pablo’.
En cualquier pasillo o lugar de la Universidad es común ver al Rector Pablo Vera con los estudiantes, quienes hoy con cariño, lo llaman ‘Tío Pablo’.



Talento Santa Marta:

abrir las puertas del futuro

Uno de los programas más visionarios creados en esta etapa histórica es Talento Santa Marta, una iniciativa liderada por el rector Pablo Vera a partir de la pionera Talento Magdalena. Gracias a este esfuerzo junto a la Alcaldía Distrital, cientos de jóvenes samarios con excelencia académica y escasos recursos tienen hoy acceso gratuito a estudios universitarios. Esta estrategia no solo ha transformado la vida de muchas familias, sino que ha dado un mensaje claro de inclusión, movilidad social y justicia territorial. El programa es hoy una plataforma real de oportunidades que contribuye a una Santa Marta más preparada, equitativa y con esperanza.



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Una universidad que

 no se encierra

Esta Universidad no le pertenece solo a quienes cruzan sus puertas. Desde sus inicios y con mayor fuerza en los últimos años, ha salido a buscar a quienes más la necesitan. Llevó conectividad a zonas rurales durante la pandemia, ha creado programas pensados para campesinos, indígenas, madres cabeza de hogar, personas en reingreso escolar o con saberes previos. Ha sido pionera con programas como Ingeniería Marino Costera, Licenciatura en Educación Campesina y Rural, Ingeniería Energética y otros pensados desde el territorio para el territorio.

Además, ha democratizado la cultura con una Orquesta Sinfónica que recorre municipios, un programa de televisión con sentido social; la Feria Internacional del Libro, las Artes y la Cultura de Santa Marta; la Feria Artesanal y Cultural del Caribe Colombiano y espacios para emprendedores y creadores locales.



Personas con discapacidad han logrado graduarse con el sello UNIMAGDALENA gracias a las políticas de inclusión del rector Pablo Vera Salazar.
Personas con discapacidad han logrado graduarse con el sello UNIMAGDALENA gracias a las políticas de inclusión del rector Pablo Vera Salazar.



El sueño de una

 ciudad más digna

Pablo Vera Salazar ha soñado una universidad que no sea una isla, sino una semilla que crezca al ritmo de su ciudad; que se vuelva esencial para su progreso. Por eso, insiste en que la educación superior no es un negocio sino un derecho y que la academia debe producir conocimiento, sí, pero también bienestar y sentido.

En sus palabras y acciones, ha retado el statu quo; ha defendido la autonomía, ha elegido equipos por méritos y no por favores; ha reconocido errores, ha apostado por la innovación y ha hecho visible lo invisible.

Ese liderazgo transformador ha dado a UNIMAGDALENA estabilidad, acreditación de alta calidad, aumento de cobertura, bienestar estudiantil, inclusión, pertinencia académica y una proyección nacional e internacional sin precedentes. Pero más allá de los indicadores, ha dejado una huella humana en miles de vidas.



Desde hace siete años, Santa Marta cuenta con su única Feria Internacional del Libro, las Artes y la Cultura, evento gestado y liderado desde la Alma Mater.
Desde hace siete años, Santa Marta cuenta con su única Feria Internacional del Libro, las Artes y la Cultura, evento gestado y liderado desde la Alma Mater.

 

Una gesta que honra el presente y siembra el porvenir

En los 500 años de Santa Marta, no todos los homenajes se hacen con estatuas o discursos. Algunos se construyen con acciones silenciosas, sostenidas, con presencia constante y compromiso real. La Universidad del Magdalena ha sido uno de esos homenajes vivientes y Pablo Vera Salazar, su artífice principal.

Hoy, mientras la ciudad celebra su historia, también puede mirar con esperanza su futuro, porque tiene una Universidad pública que la abraza, la entiende, la honra y la impulsa. Y porque esa institución, desde sus raíces más profundas hasta su visión más ambiciosa, sigue creyendo que la educación es el camino más seguro para que Santa Marta florezca otros 500 años más.

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