Manuel de Ujueta y Bisais, el samario que evitó una pérdida histórica con los restos de su amigo Simón Bolívar

Distrito Histórico
Tamaño Letra
  • Smaller Small Medium Big Bigger

Personaje del Siglo XIX

Personajes que han marcado los 500 años de Santa Marta


Equipo de redacción EL INFORMADOR

Manuel Francisco de Ujueta y Bisais nació el 13 de enero de 1798 en Santa Marta, Magdalena, Colombia. Fue uno de los amigos más leales de Simón Bolívar. Estuvo a su lado el día de su fallecimiento el 17 de diciembre de 1830 en la Quinta de San Pedro Alejandrino y protegió sus restos en su propia casa cuando en 1837 los enemigos del Libertador pretendían robarlos de la Catedral para lanzarlos a lo más profundo del Morro de la Bahía para que no los encontraran.

Ficha informativa:

Manuel de Ujueta y Bisais.
Nacimiento: enero de 1798, Santa Marta.
Fallecimiento: 1871.
Labor: Juez político de Santa Marta. Amigo fiel de Simón Bolívar.

Según la serie ‘Cuadernos de historia económica y empresarial, Empresarios de Santa Marta’, escrito por Joaquín Viloria de la Hoz, publicado en el Centro de investigaciones económicas del Caribe colombiano y Banco de la República de Cartagena, Manuel de Ujueta y Bisais se casó en la capital del Magdalena con la también samaria María Martínez de Munive y Mozo de la Torre el 28 de mayo de 1817, con quien tuvo ocho hijos. 

Viloria registra también en su artículo ‘La Independencia en la provincia de Santa Marta: implicaciones económicas y políticas durante un período turbulento’, que Manuel de Ujueta y Bisais compró en 1818 la hacienda Minca a los primeros propietarios Pablo Oligós y su esposa, Ana Teresa Díaz Granados. Según un documento de 1828, “Minca era una hacienda cafetera de tradición colonial y su café competía con los mejores de otros países”.

Ujueta y la heroica protección de los restos de Bolívar

Manuel de Ujueta y Bisais había tenido que huir a Jamaica tras haber sido perseguido y expropiado de sus bienes por los enemigos de Simón Bolívar, quienes querían su cabeza por el hecho de haber sido su amigo. Pero volvió a Santa Marta en 1837 cuando ya sus perseguidores habían salido del poder. Se enteró que la bóveda del Libertador en la Catedral había quedado semidestruida con el terremoto de 1834 y que sus restos corrían peligro de ser rellenados, como ya lo estaban haciendo, por lo que corrió, detuvo los trabajos y pidió permiso para llevárselos para su casa para garantizar que estuvieran a buen resguardo.

Le puede interesar: 
Playa Los Cocos, el rincón de Santa Marta para disfrutar el mar sin multitudes

Cuenta el médico e historiador Arturo Bermúdez en su libro ‘Materiales para la historia de Santa Marta’ que Ujueta tuvo que actuar con extrema reserva porque en la ciudad “estaban dos enemigos de Bolívar, oficiales venezolanos de alta graduación, y otros exaltados, y corría el rumor de que iban a echar los restos venerados en la parte más honda del Morro para que no pudieran sacarlos”.

Añade Bermúdez que don Manuel de Ujueta protegió así después de muerto a su querido amigo, y lo escondió en su casa durante los 3 días que duraron los arreglos de la sepultura, para luego llevarlo nuevamente a su lugar en la Catedral.

Para lograr tal fin, Ujueta tuvo que comprometerse a pagar el arreglo de la bóveda destruida. “Obtuvo el permiso de las autoridades para velar en su propia casa los restos del héroe, mientras reparaban la bóveda, y una noche los llevó, tal vez en su propio coche o en brazos de familiares y amigos, para colocarlos en la sala principal de la casa. Tuvo que arreglar la caja de madera, algo dañada por el tiempo transcurrido y los escombros que le cayeron en la bóveda, pero la de plomo estaba intacta”, documenta el historiador.

La casa de Ujueta queda en la esquina de la Calle Grande (17) con Calle del Río (carrera 2) esquina sureste en el Centro Histórico de Santa Marta. Bermúdez describía en su obra la vivienda como una “amplia casa que ocupa todo el sector de la Calle Grande a la Calle del Pozo, dos esquinas, y que hoy se encuentra bastante deteriorada”, realidad que persiste después de casi 28 años de haberse publicado el libro. Los últimos miembros de la casa, María y Teresita, tuvieron allí un colegio hace años.

El libro ‘Materiales para la historia de Santa Marta’ reseña que el historiador Eduardo Posada y don Ernesto Nicolau solicitaron a la Sociedad Bolivariana de Colombia una proposición de honores a Ujueta y Bisais, que fue aprobada en la sesión que se verificó en la noche del 24 de enero de 1928 en el Palacio de la Legación de Venezuela, que consistía en la construcción de un busto de mármol del señor Ujueta en la Quinta de San Pedro Alejandrino y ofrendar una medalla de la Sociedad. Sin embargo, los reconocimientos no se hicieron en su momento y quedaron pendientes.

Quizás le interese: 
La verdadera historia de la Fiesta del Mar, una celebración que trasciende en el tiempo

María y Teresita, nietas de Ujueta, relataron que de rodillas rezaron muchas veces el Santo Rosario por el alma del Libertador. Con candelabros y cirios en la sala de la casa se turnaron 3 días con sus noches velando las ilustres cenizas de Bolívar. Los restos después estuvieron en la Catedral hasta su exhumación el 24 de noviembre de 1842 cuando fueron trasladados a la República de Venezuela, como cumplimiento a su última voluntad.

Sobre Manuel de Ujueta

Fue juez político de Santa Marta. Doña Juana Bolívar (hermana del Libertador) le agradeció, años después por medio de una carta con fecha del 28 de febrero de 1838, el gesto que tuvo con su familiar. 

Según Joaquín Viloria De La Hoz en la serie ‘Cuadernos de historia económica y empresarial, Empresarios de Santa Marta’, “Manuel Ujueta y Bisais junto con su familia se establecieron en Barranquilla en la década de 1860, como muchos de los miembros de la élite samaria que emigraron en la segunda mitad del siglo XIX en busca de mejor fortuna. Manuel murió en Barranquilla en 1871 y su esposa María Antonia en 1892”.

Sus restos reposan en un panteón en el Cementerio Universal de Barranquilla.

Más Noticias de esta sección