Capilla San Jerónimo de Mamatoco: fe y resistencia

Fachada de la Capilla San Jerónimo de Mamatoco.Derechos Reservados/ELINFORMADOR

Distrito Histórico
Tamaño Letra
  • Smaller Small Medium Big Bigger

Bienes de Interés Cultural del Ámbito Nacional en Santa Marta: patrimonio que trasciende el tiempo

La Iglesia de San Jerónimo de Mamatoco, también conocida como Parroquia San Jerónimo, es uno de los templos más antiguos y emblemáticos de Santa Marta. Su historia se remonta al siglo XVI, cuando los misioneros franciscanos construyeron la iglesia como parte de la evangelización en la región.


Equipo de redacción EL INFORMADOR.

Sin embargo, en 1575, este primer templo fue incendiado por el cacique indígena Mamatoco, en un acto de rebelión contra los abusos y violencias cometidas por los colonizadores españoles, entre ellos el encarcelamiento y tortura de uno de sus hijos. La respuesta colonial fue brutal: el cacique fue capturado, sometido a tormento y finalmente ahorcado. A pesar de ello, la iglesia fue reconstruida poco tiempo después, y con el paso de los años recibió múltiples reformas y ampliaciones.


La actual estructura, tal como la conocemos, fue finalizada en 1785, y conserva en su interior una imagen de terracota de San Agatón, una de sus piezas religiosas más destacadas. En reconocimiento a su valor histórico, cultural y religioso, la iglesia fue declarada Monumento Nacional en 1992.

Vea el video completo Capilla San Jerónimo de Mamatoco: fe la resistencia :


Testigo de la historia 

Erigida en honor a San Jerónimo, uno de los grandes teólogos de la Iglesia y traductor de la Biblia al latín (la Vulgata), la parroquia ha sido a lo largo de los siglos un espacio de espiritualidad, memoria colectiva y encuentro comunitario. Ha resistido terremotos, conflictos y el paso del tiempo, manteniéndose en pie como un faro de fe para los habitantes de Mamatoco y visitantes.

Le puede interesar: Centro Histórico de Santa Marta

Arquitectura colonial 

La Iglesia de San Jerónimo de Mamatoco presenta una arquitectura colonial sobria pero imponente. Su fachada de piedra tallada destaca por la sencillez de sus líneas y por su puerta de arco de medio punto, enmarcada por molduras discretas. Justo encima, un nicho alberga la figura del santo patrono.

En el interior, se aprecia una nave única con un altar mayor de madera tallada y policromada, que conserva un estilo tradicional. Las ventanas altas permiten la entrada de luz natural, creando una atmósfera íntima y serena. Las paredes están decoradas con pinturas y esculturas religiosas que evocan pasajes bíblicos y fortalecen el vínculo espiritual de la comunidad con su pasado.

Más Noticias de esta sección