Casa de la Aduana

Panorámica de la Casa de La Aduana. Foto EL INFORMADROM.

Distrito Histórico
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Bienes de Interés Cultural del Ámbito Nacional en Santa Marta: patrimonio que trasciende el tiempo

Ubicada en el Centro Histórico de Santa Marta, la Casa de la Aduana es uno de los íconos patrimoniales más emblemáticos de la ciudad. No solo es el objeto central del museo que hoy alberga, sino también uno de los bienes más valorados por los samarios, símbolo de su identidad y testigo de casi cinco siglos de historia.


Equipo de redacción EL INFORMADOR.


Mito y realidad de una casa legendaria

Por generaciones se ha dicho que es la construcción más antigua en pie en Santa Marta, e incluso en Colombia. Algunos afirman que fue residencia de Rodrigo de Bastidas, el fundador de la ciudad, o que fue la casa fuerte construida por el gobernador García de Lerma para proteger a los españoles de los ataques indígenas. Lo cierto y comprobado es que en esta casa estuvo Simón Bolívar en sus últimos días, antes de ser trasladado a la Quinta de San Pedro Alejandrino, donde falleció el 17 de diciembre de 1830.

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Entre 2010 y 2014, el Banco de la República lideró una restauración integral que incluyó excavaciones arqueológicas y estudios históricos. Estas investigaciones revelaron que la actual edificación de dos pisos fue construida hacia 1730 por los hermanos Domingo y Nicolás Jimeno. Se trata de una casa singular para su época, destacada por su altura en una ciudad predominantemente de un solo piso. Fue dotada con una torre o minarete desde donde los comerciantes observaban la llegada de los barcos y el movimiento del puerto.

Siglos XVI y XVII: Fundación, fuego y resistencia

Rodrigo de Bastidas fundó Santa Marta entre 1525 y 1526, y trazó la ciudad en forma de cuadrícula. La zona en la que hoy se levanta la Casa de la Aduana fue parte del solar original asignado en la Plaza Mayor. En 1530, el gobernador García de Lerma mandó construir allí una Casa de Gobierno fortificada, de tapia y ladrillo, que resistió el incendio provocado por indígenas en 1531. Sin embargo, la constante amenaza pirata (con al menos 46 ataques entre 1543 y 1779) obligó a reconstruir la ciudad una y otra vez, haciendo imposible conservar muchas edificaciones antiguas.

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1817 a 1819: El ‘Palacio Verde’

En 1817, la viuda Ramona Oligós vendió la propiedad a Lázaro María de Herrera y Leyva, funcionario del Santo Oficio, quien la remodeló y pintó de verde, ganándose el apodo de “Palacio Verde” o “Castillo de San Lázaro”. Durante esta época, la casa fue epicentro de fiestas, tertulias políticas y reuniones de la alta sociedad samaria.

1819 a 1855: Aduana, Consulado y Bolívar

En 1819, el gobierno español instaló en la casa la oficina de Aduanas y Contaduría del puerto, de allí su nombre actual. Un año después, con la llegada de la Independencia tras la Batalla de Ciénaga (1820), la propiedad fue confiscada y se convirtió en sede del Consulado de Cartagena entre 1823 y 1825.

El 1 de diciembre de 1830, Simón Bolívar llegó enfermo a la casa. Se alojó allí hasta el 6 de diciembre, cuando fue trasladado a la Quinta de San Pedro Alejandrino. Su cuerpo fue velado en el segundo piso entre el 18 y el 20 de diciembre. Aunque una sala conmemorativa marca hoy el lugar, estudios recientes indican que no coincide con el espacio original del velorio.

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1855 a 1910: De los Mier a los Alzamora

En 1855, Manuel Julián de Mier compró la casa al gobierno en subasta pública por 4.000 pesos. Posteriormente, en 1870, la vendió a su yerno José Alzamora, iniciando una etapa de uso residencial por familias influyentes.

Siglo XX: Entre oficinas, hotel y cultura

En 1910, la United Fruit Company arrendó la casa para instalar su comisariato y oficinas. Luego, pasó a manos de José María Leyva, quien la alquiló a entidades como el Banco de Colombia, la Contraloría Departamental y la aerolínea Avianca. Entre 1956 y 1958, el colegio San Luis Beltrán usó el segundo piso como internado, y su Prefecto dormía en el minarete. En 1959, funcionaron allí el Bar El Chicote, la empresa Taxader y el Hotel Colonial.

En su interior funciona el Museo del Oro tairona.
Derechos Reservados/ELINFORMADOR


En 1970 fue declarada Monumento Nacional
, y en 1973 pasó a ser propiedad de la Nación. Finalmente, en 1979 el Banco de la República la adquirió para convertirla en la sede del Museo del Oro Tairona, en el que hoy se conserva y difunde el legado indígena y colonial del Caribe colombiano.

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