La comunidad de Juan XXIII manifiesta que desde hace aproximadamente dos décadas, el barrio se encuentra en abandono; los niños no tienen escenarios óptimos para el deporte y la recreación; el suministro de agua potable es ineficiente en el sector; devotos católicos no tienen parroquia en el barrio; entre otras problemáticas que afectan a los residentes de las Ensenadas, sin embargo, guardan la ilusión de tener su barrio en mejores condiciones.
Miembros de la Junta de Acción Comunal expresan que están trabajando para mejorar los principales problemas que aquejan a la comunidad. Actualmente, cuentan que adelantan un proyecto para reparar la imagen del parque del barrio. Habitantes señalan que es urgente fomentar los espacios de recreación y deporte en los menores, debido a que muchos jóvenes se encuentran en la drogadicción.
Charlie Mendoza, vicepresidente de la JAC, expresa que, “Actualmente la recreación de los niños consiste en montar ‘mula’ en la vía Alterna, porque no hay un parque para el esparcimiento de los menores en el sector. También muchos adolescentes se están dañando con las drogas y todo eso se da al no tener zonas recreativas”.
También agrega que, “El abandono en el que está el barrio es deprimente, muchas veces los gobernantes de antiguas administraciones nos han prometido muchas cosas y no las han cumplido. Hoy tenemos la esperanza de hacer un nuevo parque con el proyecto de la actual Administración, esperamos que le cumplan a la comunidad y a los niños del barrio”.
Según moradores de la Ensenada 1, llevan más de un año sin recibir un óptimo suministro de agua potable. También es usual observar diariamente a los habitantes del barrio arrastrando carretillas con recipientes llenos de agua, los cuales deben comprar por un costo de mil pesos por pimpina, como expresó uno de los afectados.
William Nieto, presidente de la JAC del barrio, cuenta que, “La problemática del agua viene desde hace varios años. Las bombas de abastecimiento del sector ya no suplen las necesidades, hay una que está fuera de servicio y también se aumentó la población. Se solicitó al Alcalde local y a la oficina de Riesgos y Desastres, para que nos acompañen y nos apoyen en esta situación porque ya la comunidad necesita las nuevas tuberías, para que mejore el servicio del agua en el barrio”.
Necesitan agua
Añade que, “Aproximadamente mil familias deben estar afectadas por el problema del agua, incluyendo a las cuatro ensenadas. A la mayoría le toca comprar agua. También si se mejora el servicio en su totalidad, se debe culturizar a la gente para que paguen puntualmente las facturas de agua”, dijo.
La parte alta de la Ensenada 1, es una de las zonas más afectadas por los problemas de suministro del servicio de agua según señalan los moradores del sector. “A la parte alta no nos llega el agua, ya llevamos casi dos años así. Nos toca buscarla en carretillas o bombear por medio de mangueras desde la alberca. Tenemos que comprar el agua para el consumo porque la que recolectamos es de mala calidad, llega turbia y en distintas ocasiones los niños se han enfermado. Pedimos que nos ayuden y arreglen las tuberías para que suba el agua y se acabe la sequía”, expresó Elizabeth Polo, una de las principales afectadas.
Adultos mayores y niños sobrellevan el peso de las carretillas desde la parte baja del barrio hasta lo más alto. Luz Enith Barbosa, adulta mayor habitante de Juan XXIII, señala que, “A la Ensenada 1 no sube el agua, tenemos años sin el servicio, es lo único que pedimos. Nos toca comprar de dos o tres pimpinas de agua, que cuestan mil pesos cada una. Tengo 62 años, solicitamos que vengan a poner el agua porque estamos en sequía”.
Emergencia social
El barrio se encuentra en “urgencia social”, urge un apoyo por parte de la Administración hacia la comunidad. La pobreza azota a gran parte de la población y las problemáticas abruman a los más vulnerables.
Carlos Mclean, asesor de Junta de Acción Comunal del barrio, expresa que, “el barrio se encuentra en emergencia social. Juan XXIII, es uno de los barrios más grandes de Santa Marta, y lleva más de 20 años sin recibir una inversión significativa. No hay parque, no hay canchas en óptimas condiciones, no hay una infraestructura que nos pueda garantizar que la Junta se pueda sentar a desarrollar, debatir sus planes, programas e ideas en una casa comunal. De igual forma se suma la problemática del acueducto y el alcantarillado en la parte alta de las cuatro ensenadas, donde se encuentra la población más vulnerable; desplazados, personas en niveles económicos supremamente bajos.
Agrega que, “Estamos tratando que esta Junta haga todo lo posible para que se puedan mejorar las condiciones de vida de los miembros de la comunidad y para el bienestar de todos. El llamado es para que nos pongamos una camiseta de unión, paz y comunión para que en todo sentido logremos beneficiarnos todos, tanto las instituciones, como las empresas y la comunidad. Que se proponga un nuevo estilo de vida, participativo y en pro de un real cambio social”, concluyó.
A los temas mencionados, se suma que el centro de vida para adultos mayores del barrio necesita acometidas eléctricas para instalar aires acondicionados, que se requieren en el lugar para mejorar la atención de los adultos, según expresó el presidente de la JAC. Asimismo, cuenta que la calle 11 –por donde transitan los buses de servicio público- presenta huecos y grietas en varios tramos.
El puesto de salud del barrio, también presenta deficiencias en su infraestructura. El cielo raso se cae a pedazos. Afuera del sitio, el monte y las basuras ocupan parte de la entrada. De igual forma, moradores de la Ensenada 1 cuentan que el carro de servicio de aseo no sube hasta la parte más alta, por lo que se acumulan las basuras en la zona.
La mayoría de la población del barrio es católica, y señalan que no tienen una parroquia en el sector para congregarse y celebrar la eucaristía. A pesar de todo, guardan la fe de vivir en mejores condiciones en un futuro no muy lejano. La comunidad hace un llamado urgente a los dirigentes de la ciudad, para que les brinden una solución a las problemáticas que les aquejan.
Por: César Barrera
Redactor de EL INFORMADOR







