Una Iglesia de puertas abiertas, descentralizada y en la que todos los bautizados sean hombres libres que viven en la evangelización y en el servicio a los pobres. Es el plan de gobierno para la comunidad cristiana que el Papa Francisco detalla en “Evangelii Gaudium” (“La alegría del Evangelio”), su primera exhortación apostólica.
Algunos puntos principales:
1. Revisión del ministerio petrino: “Dado que estoy llamado a vivir lo que pido a los demás, también debo pensar en una conversión del papado. Me corresponde, como obispo de Roma, estar abierto a las sugerencias que se orienten a un ejercicio de mi ministerio que lo vuelva más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle y a las necesidades actuales de la evangelización”, escribe Francisco, quien subraya que también el papado precisa una “conversión pastoral”.
2. Iglesia abierta y callejera: El papa Francisco desea una comunidad cristiana “con las puertas abiertas en todas partes”.
3. Radicada en el Evangelio y liberada de lo superfluo: El Papa propone una purificación que libere a la Iglesia de las estructuras que “condicionan sus dinamismo evangelizador”.
4. Más espacio para la mujer: El Papa reconoce el “indispensable aporte de la mujer en la sociedad” y subraya la necesidad de “ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva” en la Iglesia.
5. Un sacerdocio horizontal y atractivo: El pontífice descarta la ordenación sacerdotal femenina porque lo que pretende es desterrar el poder de la figura del presbítero. Dedica el Papa un amplio espacio a las homilías: “no puede ser un espectáculo entretenido, no responde a la lógica de los recursos mediáticos, pero debe darle el fervor y el sentido a la celebración”.
6. Opción preferencial por los pobres: “Cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres, de manera que puedan integrarse plenamente en la sociedad”.
7. No al aborto: “No debe esperarse que la Iglesia cambie su postura sobre esta cuestión. Éste no es un asunto sujeto a supuestas reformas o 'modernizaciones'”, escribe, tajante, Francisco.
8. La alegría de la fe: Se ha acabado el tiempo en que los cristianos eran “pesimistas quejosos y desencantados con cara de vinagre” y de los evangelizadores “con permanente cara de funeral”.
9. Una economía del bien común: “La economía de la exclusión y la inequidad mata”, escribe Francisco, quien lamenta además la “globalización de la indiferencia” que provoca el consumismo exacerbado y colocar al dinero como centro de la vida.
10. Diálogo con el islam y las otras religiones.: “En esta época adquiere gran importancia la relación con los creyentes del Islam, hoy particularmente presentes en muchos países de tradición cristiana”.