Por:Xaira Pinedo
Redactora de EL INFORMADORLa fotografía es mucho más que el simple uso de cámaras y lentes; es la posibilidad de narrar historias, despertar emociones y dejar una huella imborrable en el tiempo.
El primer procedimiento fotográfico permanente, el daguerrotipo, fue presentado por Louis Daguerre en 1839. Sin embargo, la primera fotografía permanente conocida, titulada “Vista desde la ventana en Le Gras”, fue capturada por Joseph Nicéphore Niépce en 1826, marcando así el inicio de una revolución en la manera de observar y registrar el mundo.
Desde entonces, esta disciplina ha atravesado grandes transformaciones: pasó por negativos y rollos de película, dio el salto a la era digital y, en la actualidad, se encuentra al alcance de todos en los teléfonos móviles.
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Más allá de lo técnico, la fotografía representa memoria, arte y testimonio. Una imagen puede conservar para siempre la sonrisa de un ser querido, inmortalizar un paisaje irrepetible o incluso marcar la historia al mostrar realidades que necesitan ser contadas.
En tiempos en los que millones de fotografías circulan diariamente en redes sociales, lo esencial no es la cantidad de imágenes compartidas, sino su capacidad para transmitir mensajes, conectar con las personas y ofrecer nuevas perspectivas.
La fotografía sigue siendo, en esencia, la magia de detener un instante y transformarlo en un recuerdo eterno.