Bicentenario de la Contrarrevolución de la alianza Indígena-Catalana a favor del Rey Fernando VII, (1823-2023)

Santa Marta 1843, Bicentenario de la Contrarrevolución de la alianza Indígena-Catalana a favor del Rey Fernando VII. (1823-2023).

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Hoy, hace 200 años se aniquiló el último intento por reestablecer la autoridad del rey por parte de la elite de comerciantes catalanes y los indígenas de Ciénaga, Pueblo Viejo, Gaira, Bonda y Mamatoco en la antigua provincia de Santa Marta

Por: Álvaro Ospino Valiente
Presidente de la Academia de Historia del Magdalena

El proceso independentista en la región Caribe se caracterizó por el obsesivo propósito de los líderes de la ciudad de Cartagena de Indias en someter con sus ideales patriotas a la realista ciudad de Santa Marta. Ambas ciudades gozaban de una privilegiada ubicación geográfica vinculada al camino fluvial más importante del país, como lo es el río Magdalena, cuyo control jugaría un papel determinante para ambos bandos en sus aspiraciones por ganar la guerra. Después de la victoria patriota en la batalla de Ciénaga, ocurrida el 10 de noviembre de 1820 y la caída de Santa Marta al día siguiente, el 26 del mismo mes, se dio el reconocimiento al nuevo gobierno republicano por parte de los antiguos funcionarios del régimen colonial y representantes de la iglesia católica. Con ello se suponía haber dado fin a la dominación española en la provincia de Santa Marta, quedando solo las ciudades de Cartagena y Pasto bajo el dominio español en el virreinato de la Nueva Granada.

Pero no, la lealtad a Fernando VII en esta región se mantenía intacta por parte de las dos columnas donde se apoyaba la figura de la monarquía española: la elite de comerciantes catalanes y paradójicamente, los indígenas de San Juan de la Ciénaga, Pueblo Viejo, Gaira, Bonda y Mamatoco que tanto sufrieron las atrocidades durante la época de la conquista. Las guerrillas indígenas que huyeron a los montes se reagruparon bajo el mando del cacique cienaguero Jacinto “El Chinito” Bustamante y los catalanes Vicent Pujals, Juan de Fexidó y Francisco Labarcés, junto a Francisco Lezama, Claudio Rodríguez Abello, Francisco Antonio Linero y Buenaventura de la Sierra, unidos a otros criollos fieles a la monarquía española y coordinados desde Maracaibo por Francisco Tomás Morales; similar a lo que realizaba el indígena Juan Agustín Agualongo y sus seguidores en los alrededores de Pasto.

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El excapitán realista, el catalán Francisco Labarcés sobreviviente de la batalla de Ciénaga, indultado por el gobierno republicano y residente en el resguardo indígena de San Juan de la Ciénaga, actuaba clandestinamente con la resistencia contrarrevolucionaria. A raíz del asesinato de un militar patriota que perseguía a unos desertores, le solicitó al gobernador Luis de Rieux enviar una división a esa población para perseguir a los responsables de la emboscada. La operación había sido planeada, era una manera de vengar los muertos de la batalla de Ciénaga. De inmediato se despachó una tropa al mando del capitán José Simón Martínez junto al oficial Agapito Labarcés, hijo de Francisco Labarcés, partieron al caer la noche del 31 de diciembre de 1822 y se unieron a los indígenas realistas de San Juan de la Ciénaga, atacando el cuartel, asesinaron los oficiales y capturaron a una centena de soldados con su armamento; a ellos se les sumaron gente de Pueblo Viejo y Gaira, que siguieron rumbo a la plaza de Santa Marta. Alertado de los propósitos de la contrarrevolución, el gobernador coronel Luis de Rieux se apertrechó en el fuerte del Dursino, decidiendo no enfrentarlos como le sugerían algunos oficiales, sino que abandonó la fortificación y dispersó las tropas, permitiendo la deserción de algunas unidades; por ello solicitó apoyo al coronel Mariano Montilla que se empeñaba en interrumpir la comunicación de Morales entre Santa Marta y Riohacha.


Francisco Carmona.

Santa Marta fue tomada por asalto la mañana del 3 de enero de 1823, por la contrarrevolución indígena-catalana de alrededor de quinientos indígenas armados con fusiles, lanzas, bayonetas y machetes, junto a sesenta hombres de caballería. Encontraron poca resistencia de la tropa a cargo del coronel patriota Francisco Carmona quien tenía algunos artilleros y milicianos. Luego de unas pocas horas los contrarrevolucionarios lograron poner en huida hacia Taganga al gobernador Rieux y Carmona; por último, la guarnición del fuerte del Morro al mando del comandante Ramón Elías claudicó después del amotinamiento de sus oficiales, el capitán miliciano Martínez Guerra y el sargento Francisco González, allí se izó la bandera española como símbolo de conquista. Al día siguiente todo estaba controlado por parte de las guerrillas indígenas, Rieux y Carmona fueron entregados por los indígenas de Taganga a los ocupantes. Los indígenas realistas izaron la bandera española y se dedicaron al saqueo, se apoderaron de la Aduana, de la Administración de Tabacos y del almacén de Joaquín de Mier, mientras pedían que se nombrara como gobernador al catalán Vicent Pujals.

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El capitán de la armada inglesa, Charles Stuart Cochrane, quien visitó la ciudad ese mismo año, la describe con un desolador panorama de destrucción y ruina después de tres semanas de ocupación. Se podía observar en las puertas destruidas, vigas y muebles, utilizados para hacer fogatas donde preparaban su comida en plena calle. Las bodegas de los sótanos de donde sacaron barriles de aguardiente, a excepción del vino Bordeaux y la champaña de poco gusto para ellos, que fueron utilizados para la preparación de los alimentos al no haber agua. Para detener el caos desenfrenado de la tropa contrarrevolucionaria que destruía la ciudad desde el 3 hasta el 16 de enero de 1823, se decidió ese último día juramentar a Vicent Pujals como nuevo gobernador de Santa Marta. Durante su acto de posesión de un efímero gobierno de siete días, se dirigió a la población, anunciando regir en nombre del rey Fernando VII, prometiendo respetar las vidas de Carmona y Rieux que embarcarían hacia Jamaica. Ordenó a los indígenas a defender el punto de la Ciénaga, mientras esperaba la ayuda del general Morales y de las autoridades en Cuba. 


Mariano Montilla.

El general Mariano Montilla que se hallaba en Soledad, organiza su ejército para sofocar este levantamiento contrarrevolucionario, arma su estrategia dividiendo sus fuerzas, el batallón Cartagena marcharía a San Juan de la Ciénaga y el batallón Antioquia se tomaría a Santa Marta. Las operaciones militares se iniciaron al mando de los coroneles Federico Tomás Adlercreutz y Julio A. Reimboldt, cuyas fuerzas sumaban casi un millar de hombres, cayeron el 20 de enero de 1823, primero sobre la batería del Carmen en Pueblo Viejo y luego al resguardo de San Juan de la Ciénaga donde hubo muchas bajas realistas y una estampida de los indígenas dirigidos por Jacinto Bustamante. A Santa Marta llegó la noticia de la victoria patriota que determinó la liberación del coronel Francisco Carmona y la proposición de una capitulación ofrecida por Vicent Pujals y Juan de Fexidó, rindiendo la ciudad el 21 de enero. Al día siguiente, marcharon las tropas lideradas por Montilla hacia Santa Marta donde en su cercanía encontraron una débil resistencia indígena al mando del catalán Francisco Labarcés. Los indígenas bonderos y mamatoqueros huyeron hacia los montes circundantes. El último reducto conformado por trecientos indígenas y regido por el cacique Jacinto Bustamante, fue aniquilado el 23 de enero de 1823 por la tropa del coronel Francisco Carmona; exterminando cualquier foco que atentara al nuevo gobierno republicano.

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En 1824, John Potter Hamilton un diplomático inglés, nombrado ministro plenipotenciario de la Corona británica en Colombia, nos revela la suerte que corrió el catalán Vicent Pujals, uno de los líderes realistas que comandaba la horda formada por los indígenas de Gaira, Bonda y Mamatoco. Durante el juicio a los revoltosos, hubo un testigo que escondido en un inmueble en el marco de la plaza de la Carnicería (parque de los Novios), vio como Pujals arengaba al pueblo diciendo: ¡Abajo el gobierno del general Simón Bolívar! 


Luis de Rieux.

El general José Sardá nombrado gobernador de Santa Marta utilizó las leyes en febrero de ese año para expulsar del territorio colombiano a individuos extranjeros desafectos y perjudiciales a la causa republicana, como algunos presos entre ellos el catalán Vicente Pujals y varios esclavos. La pena impuesta fue enviarlo como soldado raso a la guerra por la independencia que aún se vivía en el Perú, a pesar de su edad.  Lo cierto es que este personaje aparece en noticias de años posteriores, lo que nos hace suponer que no fue penalizado.

Hoy 23 de enero de 2023, se cumplen doscientos años de este acontecimiento que extirpó el último intento de los fieles samarios por conservar su lealtad y fidelidad a la monarquía española. La lucha por la independencia de España en la antigua provincia de Santa Marta deberíamos resumirla y perpetuarla con Monumento a la Independencia, situado en plena Ciénaga Grande de Santa Marta por ser principal el teatro de guerra en este territorio, que sirva como nueva atracción turística, enmarcada con un circuito cultural, articulado a los pueblos palafitos de Nueva Venecia, Buena Vista y Trojas de Cataca, que serviría para dinamizar la economía de Pueblo Viejo, Ciénaga y Santa Marta.




 





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