Cándida Flor Giraldo Montoya es una guerrera de 54 años que día a día inspira a miles de ciudadanos con su devoción, su trabajo como vendedora ambulante en un semáforo de Santa Marta y sus mensajes motivacionales en redes sociales. Ahí donde la ven, doblando rodillas, orando y comulgando con devoción diariamente en la parroquia San José, esta antioqueña se gana la vida vendiendo dulces y galletas bajo el inclemente sol de la capital del Magdalena. Además, tiene una página en Facebook conocida como ‘Soy Candi Comparte’, que ya tiene más de 8 mil seguidores y pronto abrirá un perfil en Tik Tok con el pseudónimo ‘Florecita la cieguita’.
Por: César Barrera Palomino.
Periodista de EL INFORMADOR.
Lo que para muchos podría ser tomado como un problema, para Cándida es una bendición. Apropiándose del evangelio según San Juan capítulo 9 versículo 3, afirma que nació ciega para que en ella se manifieste la gloria de Dios. “Ha sido para mí un regalo grande porque siempre recuerdo la palabra que dice que cuando a Jesús le preguntaron: ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego? Él respondió: Ni este pecó, ni sus padres; sino que está ciego para que las obras de Dios se manifiesten en él. Y yo he sentido que en mi vida cada día se manifiesta la gloria de Dios”, aseveró.
Su historia no ha sido fácil y ha tenido que ingeniárselas para sacar su hogar adelante, pero su fe la ha mantenido en pie para no rendirse ante los inconvenientes. Es oriunda de El Peñol (Antioquia) y llegó a Santa Marta en 2.006 desplazada por la violencia con su esposo -quien también es invidente- y sus 4 hijos. Se declara como una amante de ‘La perla de América’ y expresa su agradecimiento infinito a todas las personas que comprando sus golosinas le han ayudado a la superación de su familia, compuesta por seis personas.
Su dificultad en la vista es de nacimiento. En entrevista con EL INFORMADOR doña ‘Florecita’ explicó que desde la cuna ha tenido su ojo derecho ‘pequeñito’, cerrado y no ve nada. Narró que en el ojo izquierdo tiene una pequeña luz que le sirve en parte para detectar los obstáculos y para realizar las tareas diarias.
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Todos los días, Giraldo Montoya se levanta desde las 5:30 o 6:00 de la mañana, se pone su pinta elegante y se va caminando desde su casa en El Cundí hacia la parroquia San José a su infaltable cita con Dios en la Eucaristía. Vive la misa con devoción y disfruta al máximo cada momento de la liturgia. Dice que la comunión la fortalece y la motiva a luchar. Las servidoras de la parroquia la ayudan a dirigirse hacia el altar a comulgar.
Después de la misa agarra su bastón y se devuelve hacia su vivienda. A veces algunas vecinas la acompañan en el camino. Desayuna y hace su video motivacional para la página ‘Soy Candi Comparte’. A eso de las 9:30 am, se prepara para iniciar su jornada de trabajo.
Aproximadamente a las 10:00 de la mañana, se instala con una pequeña silla portátil en uno de los separadores viales del semáforo de la avenida de Los Estudiantes con avenida Santa Rita (calle 22), donde se ubica desde hace varios años. Con un sombrero, un pasamontaña, camiseta manga larga, pantalón largo, zapatos, un ‘canguro’, y una caja plástica transparente empieza a ofrecer las galletas, manís y Bon Bon Bum a los conductores.
La práctica ya le ha enseñado los momentos en los que el semáforo se pone en rojo y es ahí cuando se levanta con su bastón para guiarse y acercarse a los vehículos. Sutilmente toca las ventanas y exhibe el recipiente con los dulces. Algunas personas le colaboran, mientras que otros ni si quiera bajan los vidrios. Allí se queda hasta las 12:00 m o 12:30 m más o menos. Y después vuelve por la tarde como desde las 4:00 o 4:30 hasta las 8:30 de la noche, que es cuando aprovecha que no hay sol y el espacio más tranquilo.
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Aunque no hace mucho dinero, ir a trabajar la revitaliza. ‘Florecita’ no siente rutina en sus actividades porque todas las hace con tanto cariño que parecen un hobby. “Realmente todo tiene mucho gasto. Esto es como una tienda. Si alguien tiene su generosidad y aporta un poquito, ese es como el excedente que le queda a uno. Diariamente debo comprar los productos, contribuir con los pendientes que hay. Como dejé de trabajar tuve que endeudarme, y es el día a día normal de cualquier persona”, agregó.
Santa Lucía, patrona de la vista
Cada 13 de diciembre la Iglesia conmemora la historia de santa Lucía de Siracusa, a quien se le conoce como la patrona de los ciegos. Como castigo por proclamar a Cristo, le arrancaron los ojos y aún habiendo sufrido esta crueldad, Dios le habría restaurado los ojos cuando su cuerpo iba a ser enterrado. Los fieles piden su intercesión contra las enfermedades oculares.
Cándida Flor Giraldo dice que: “a Santa Lucía, virgen y mártir ese fue uno de las torturas más duras que le hicieron, sacarle sus ojitos. Ha sido un regalo grande que la Iglesia nos ha hecho para tenerla presente. Nos enseña que vemos a través de los ojos del alma y que todo lo que nosotros logremos contemplar es hecho”.
Adiciona que, “es realmente maravilloso que hayan tenido en cuenta en la Iglesia a una persona con una limitación y que fue martirizada por su vida, por sus deseos de seguir a Dios, precisamente sacándole sus ojitos. A alguien que quiera vivir, la injusticia no puede limitarla. Las limitaciones están dentro de ti, y los logros también están dentro de ti”.
El sueño de pasar de las calles a las redes sociales
Para doña Flor no existen las limitaciones. A sus 54 años, le surgió la idea de crear una página en las redes sociales para compartir mensajes motivadores. Su hija Angélica Chaves, quien también tiene una Fan Page llamada ‘Soy Angélica Chaves’, recorre Colombia en motocicleta y fue quien la ayudó a materializar esa iniciativa.
El único apoyo que pide Giraldo a quienes estén leyendo esta historia es que la sigan en su emprendimiento, compartan sus videos e interactúen para que pueda aumentar las estadísticas de la página, monetizar su perfil ‘Soy Candi Comparte’ y así dejar de asolearse todos los días en los semáforos.
“Empecé el 4 de octubre. Ahí vamos. Es una página refrescante, reconfortante y motivadora. Estoy en el proceso de aprender. Mi cuñada me colabora y me sube los videos. Somos manos unidas. Estoy craneando hacer un Tik Tok, que vendrá pronto y se llamará ‘Florecita la cieguita’. Tengo un propósito especial: es tratar de llegar al corazón de la gente y a quien lo necesita, con una palabra de afecto, de comprensión, de ayuda, de apoyo. Si aparte de eso mi página puede proporcionarme una manera de subsistir y ser un punto de apoyo para otros que han sido en su momento mi punto de apoyo, yo estaré muy agradecida con Dios y con la vida. Es muy importante además de seguir, reaccionar, compartir para que mis redes puedan tener éxito”, expresó a EL INFORMADOR.
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Sobre sus estudios, mencionó que logró terminar bachillerato e hizo un curso de expresión oral con un poco de locución. Antes no le gustaba que le dijeran ciega, era como un sobrenombre difícil de aceptar, pero logró admitirlo y ahora cita la frase “si no puedes contra tu enemigo, únete a él”. Pensó que por más que lo evitara, nunca le iban a dejar de decir así, y desde ahí nació la iniciativa del nombre para su próximo perfil en la red social Tik Tok: ‘Florecita la cieguita’.
Historia de amor
Eduardo Chaves, esposo de Cándida, también tiene una dificultad visual. “Muchas personas dudan de su discapacidad, y eso es muy triste”, aseguró la mujer.
Con gran emoción Flor recordó que “caminaba un día por las calles de Medellín y él llevaba un perfume que me recordó a alguien. Le pedí que me hablara y se devolvió, me habló y hasta el sol de hoy estamos juntos. Llevamos 29 años de convivencia y gracias a Dios ha habido de todos los momentos, pero siempre firmes y dispuestos a seguir adelante hasta que Dios lo disponga”, contó.
Sobre sus hijos, dice que “Ángel Eduardo, acaba de terminar grado 11. Ángel Gabriel y Ángelo Alfonso son profesionales de la Patria. Y Angélica María está tratando de fortalecer su página. Uno vive en Casanare, otro en Antioquia, la niña recorre Colombia en su moto, el niño tiene 16 años, está conmigo y se postula para la universidad el año entrante si Dios quiere. Ese es el otro pendiente que tengo ahorita, con la ayuda de Dios y ustedes. Si me ayudan en la página va a ser muy lindo porque voy a poder salirme de esta tarea para emprender una nueva empresa de lucha, de ayuda y de cooperación mutua”, señaló.
Poema inédito
‘Florecita’ no deja de sorprender y también resultó poeta. Relató a EL INFORMADOR que tuvo el honor de hacer un poema titulado ‘Corazón de fiesta’, que considera un pequeño dibujo de lo que es su vida. Lo presentó a una semana de la juventud en un pueblo y quedó en el segundo puesto. Para ella fue un honor y lo guarda con mucha alegría en su corazón.
“Un corazón de fiesta es bien difícil de hallar, un corazón de fiesta es aquel que te escucha, comparte tus secretos y los sabe callar. Si estás triste o alegre, con él puedes contar. En la dicha o la pena, te sabrá acompañar. Es un cofre pequeño de tesoro sin par, una sonrisa sincera brota de él sin cesar. Y disfruta de todo lo que encuentra al pasar, aves, puentes, frutos, todo le hace palpitar, porque ve la presencia de su Dios al andar…”, expresa una pequeña parte de la obra.
La vida de una invidente
‘Florecita’ anda siempre con su bastón y dice que es el que le permite llegar a todas partes bordeando los obstáculos del camino. Cuando hay personas que la acompañan disfruta el recorrido, pero también lo hace cuando va sola. La incomoda que quieran caminar por ella, y dice que se las sabe arreglar en el trayecto.
“Es algo muy lindo, gracioso, y muy duro, porque a veces la gente me dice: cuidado con el carro. Entonces yo les molesto y les digo, no te preocupes que yo te lo dejo ahí. Yo camino como sea, si hay compañía me la disfruto, y si toca sola pues también. Las limitaciones están dentro de ti. Finalmente somos el fruto de lo que deseamos. Hay un motor que te mueve”, dice.
Añadió: “a veces me roba la calma que vaya por la calle y que vaya a chocar contra algún obstáculo y que la gente se preocupe como si quisiera andar por mí. Llevar la movilidad es mi tarea, lo que tú ves con tus ojos, yo lo estoy viendo con mi bastón y es normal”, aludió.
‘Florecita la cieguita’ come del Pan de Vida diariamente y ve con los ojos de su alma. Su amor por la Eucaristía la inspira a transmitir mensajes de amor, de descubrimiento interno y de ánimo a sus seguidores en redes sociales y a quienes se tropieza. Su único deseo es seguir ayudando a su familia y llegar a los corazones de la gente con palabras de aliento.
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“La misa es la comida, el encuentro, la vida, la fortaleza para vivir cada día, para enfrentar las dificultades y dar gracias a Dios por las alegrías que la vida me brinda, el encontrarme con quien todo me lo dio. A veces nos quedamos esperando cosas extraordinarias para decir que hubo un milagro, el milagro se opera en cada instante de la vida desde el instante de nuestra concepción hasta que dejamos este cuerpo”, concluyó.