Conjunción de intereses

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Escrito por:

Wilfrido De la Hoz

Wilfrido De la Hoz

Columna: Opinión

e-mail: wilfridodelahoz@gmail.com



Nada mejor para lograr un objetivo político que obtener la adhesión o beneplácito de los más poderos medios de comunicación.

Esto se consigue mediante la conjunción de intereses y beneficios mutuos, con respeto pero con metas claras en tiempos y oportunidades.
En este sentido parece que el presidente Juan Manuel Santos ha logrado trasmitir al país que lo que se ha denominado proceso de paz vaya en la dirección correcta.

Otros colombianos no lo ven así, pues lo que se alcanza a conocer de las conversaciones en La Habana son sólo titulares de prensa.

Quizás a eso se deba que posterior a un anuncio o titular noticioso de impacto publicitario, aparezca en los medios de comunicación un intérprete complementando o intentando explicar lo que se quiso decir.

Eso es lo que tiene confundidos a los colombianos neutrales. Quienes están alineados con el gobierno plañen como acertado lo que aún es dudoso.

No es cierto que todo esté claro.
Toda la perorata derivada del proceso de paz en los medios de comunicación por parte de funcionarios, personas subordinadas y especialmente por entes interesados y beneficiarios de contratos y jugosos beneficios del Estado o por interesados en que el proceso de paz se escuche o se lea como si todo estuviese consumado, tiene su fundamento en el interés económico.

Se expresa sin tapujos en otras latitudes que en Colombia flota el concepto de posconflicto. De esta otra madeja solamente se conoce el nombre del ministro para el posconflicto Oscar Adolfo Naranjo Trujillo quien es además miembro de la International Drug Enforcement Association, filial de la DEA estadounidense.

Los alumnos de la unidad nacional, coalición de partidos oficialistas de diversas tendencias para apoyar el gobierno del Presidente, más adelantados en materia de posconflicto, ya han intentado adelantar algunas ideas al respecto.

Entre otras, imaginan elucubraciones sobre la manera de manejar a Colombia metida en semejante burbuja de tendencias contradictorias. También pretenden medir cuánto cuesta en billones de pesos y durante cuántos años padeceremos esa aflicción hasta apaciguar a los rebeldes.

De manera que, hasta tanto no ocurran hechos adversos, la envolvente publicitaria de que las conversaciones del gobierno con las Farc y el imaginario de logros hipotéticos, irán por buen camino o en la dirección correcta.



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