Una tragedia que casi no se menciona

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Escrito por:

José Vanegas Mejía

José Vanegas Mejía

Columna: Acotaciones de los Viernes

e-mail: jose.vanegasmejia@yahoo.es

Se equivocan quienes piensan que el naufragio del Titanic ha sido la mayor desgracia en la historia de la navegación en el mundo. En 1945, cuando solo faltaban cuatro meses para que finalizara la Segunda Guerra Mundial, un vapor que transportaba refugiados alemanes fue impactado por torpedos soviéticos en el mar Báltico.

La historia del Wilhelm Gustloff es sobrecogedora. El buque fue construido para realizar viajes de placer, con capacidad para 1880 pasajeros. Durante la Segunda Guerra fue utilizado como barco hospital y no constituía amenaza alguna. Era la noche del 30 de enero de 1945, pleno invierno europeo. El trasatlántico había zarpado del puerto polaco de Gdynia, rebautizado como Gothemhafen por Hitler. No tenía buques de guerra como escolta y solo disponía de 12 lanchas salvavidas para socorrer, en caso de emergencia, a más de 10.000 pasajeros. Este aforo desproporcionado obedecía al afán de los refugiados por huir de la inminente llegada de los soviéticos a Polonia. Más de 1.000.000 de refugiados se dirigieron a Danzig y otros puertos en el Báltico. Se afirma que en el puerto de Gdynia la muchedumbre incontrolable subió como pudo al buque y por esa razón se estima que lo abordaron 10.582 personas, de las cuales fallecieron 9343. Entre los 8956 civiles se cuentan 4000 niños y 373 mujeres. Como consecuencia de los tres torpedos que lanzó el submarino ruso S 13 se ahogaron inmediatamente 2000 refugiados. El buque se hundió una hora después del impacto. Durante los cuatro meses siguientes los submarinos soviéticos hundieron 23 buques más.

El desplazamiento del Wilhelm Gustloff con sus desventurados pasajeros hacía parte de la Operación Aníbal, que consistía en la retirada o evacuación de los refugiados de Prusia Oriental y el corredor polaco de 2.000.000 o 2.500.000 alemanes que huían. El nombre del operativo fue idea del almirante Karl Dönitz. Por su parte. El origen del nombre Wilhelm Gustloff corresponde a un cabecilla nacionalsocialista suizo asesinado en 1936.

Para quienes se interesen por conocer mejor estas historias, en las cuales, según se afirma, murieron más de 30.000 refugiados alemanes, puede resultar interesante la lectura de la obra 'A paso de cangrejo', de GünterGrass, Nobel de literatura 1999. Si comparamos el número de víctimas fatales que dejó el naufragio del Titanic con las registradas en el hundimiento del Wilhelm Gustloff, comprobamos que más clemencia tuvieron los llamados elementos de la naturaleza, que la decisión insensata de los seres humanos cuando se trata de afrontar la guerra. Los 1514 fallecidos en el caso del Titanic se quedan cortos ante los más de 10.000 del Wilhelm Gustloff. Descansen en paz, todos.

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