La paternidad de los brujos gauchos

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Escrito por:

Fuad Chacón Tapias

Fuad Chacón Tapias

Columna: Opinión

e-mail: fuad.chacon@hotmail.com



Una vez se ha hecho pública la lista de los 100 libros más notables de 2023, elaborada con gran rigor por The New York Times tras reseñar centenares de títulos a lo largo del año y en la que encontramos apuestas seguras como “La Más Recóndita Memoria de los Hombres” de Mohamed Mbougar Sarr (Premio Goncourt 2021), “Ciudad Victoria” de Salman Rushdie, “Holly” de Stephen King o “Crook Manifesto” de Colson Whitehead, es relevante llamar la atención sobre un detalle bastante particular: sólo una novela de origen latinoamericano consiguió pasar el corte. Se trata de “Nuestra Parte de Noche” de Mariana Enríquez, la cual se alzó en 2019 con el Premio Herralde de Novela entregado por la editorial Anagrama.

La obra es una mastodóntica aventura de terror que nos sumerge en un viaje por la provincia argentina de Corrientes hasta la Triple Frontera siguiendo el intento desesperado de Juan por proteger a su hijo Gaspar de una camarilla de ocultistas compuesta por su propia familia política. El problema es que Juan, a su vez, es un integrante vital de dicha orden secreta, ya que es el único médium con las habilidades suficientes para convocar a una entidad sobrenatural conocida como “La Oscuridad”, la cual con cada manifestación en brutales ceremonias que van mermando la salud de Juan revela extractos de un ritual místico que permitiría vivir para siempre a cualquiera que lo ejecutase.

Bajo esta premisa, Enríquez nos regala una historia tan horrorosa como envolvente, con descripciones que no temen cruzar el umbral de lo gore y que simplemente no puedes dejar de leer, como cuando se presencia un terrible accidente del que no eres capaz de quitar la vista. Tomándose casi 700 páginas para desarrollar las tan complejas reglas que rigen este universo paranormal en la Argentina profunda, allí donde nadie podrá escuchar tus gritos, el lector es arrastrado hacia un relato pagano de brujería popular que se entrelaza con componentes más terrenales y mundanos como la dictadura militar de Videla, el Mundial del 78 o, incluso, la tragedia de Armero con la icónica imagen de Omayra Sánchez en el lodo.

Aunque la travesía es larga y físicamente exigente, pues abarca tres décadas diferentes y múltiples localizaciones en una especie de collage espacio-temporal donde tanto Juan como Gaspar y su difunta esposa Rosario, nieta de los fundadores de la Orden, tienen pasajes suficientes de marcado protagonismo para la construcción de sus respectivos personajes, Enríquez ha conseguido forjar una narrativa tan redonda que el lector cuenta con la garantía de que llegará a la página final con la satisfacción de sentir que todas las piezas del rompecabezas encajan con suavidad. Por muy fuera de lugar que parezcan algunos capítulos hacia su último tercio, nada en esta novela está escrito de forma azarosa.

“Nuestra Parte de Noche” es, tal vez, uno de los ejercicios de ficción más creativos y osados que se hayan impreso recientemente en Sudamérica, una macabra epopeya sobre las peripecias de la conflictiva paternidad de los brujos gauchos que hechizó hasta a The New York Times.



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