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#sosporsantamarta

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Veruzka Aarón Torregrosa

Veruzka Aarón Torregrosa

Columna: Opinión

e-mail: veruzkaaaron.t@gmail.com

Twitter: @veruzkaaaron


A raíz de la falta de garantías denunciada por algunos candidatos durante el reciente proceso electoral en Santa Marta, se hizo tendencia el #SOSSantaMarta; impulsado por líderes políticos, de opinión y ciudadanía, quienes a través de redes sociales solicitan que autoridades nacionales intervengan en defensa del ejercicio democrático local. Este debate electoral, en particular, es un ejemplo de todo lo que va mal en esta ciudad. Sin embargo, aunque necesario, el SOS quedó corto en su alcance, e inoportuno para evitar la condición fallida a la que fue conducida Santa Marta. El SOS debió ser el último recurso después de agotar los esfuerzos locales por corregir lo que fallaba. Pero ese esfuerzo nunca se dio. La ciudad anduvo en modo automático, mientras cada quien obtenía lo que quería. Dada la magnitud del daño, el SOS debe ser no solo ante las autoridades nacionales para blindar el proceso electoral, sino ante la misma ciudadanía samaria, para que exija se termine el abandono que esta ciudad ha padecido por parte de instituciones de control político, el sistema de justicia y entes de control fiscal y disciplinario, quienes dejaron de operar en favor del bien colectivo para estar al servicio del mejor postor. 

#SOSRescateDeInstitucionesSantaMarta Instituciones políticas cooptadas e instrumentalizadas por el clientelismo sistémico impuesto por los gobiernos de turno, con el fin de reprimir el criterio técnico de servidores públicos y constreñir la voluntad electoral de estos a cambio de mantener sus empleos. Resultado de esto, instituciones débiles desde el punto de vista técnico, incapaces de estructurar, gestionar y/o ejecutar proyectos pertinentes y de calidad para la solución de necesidades de la población. 

#SOSControlPolíticoSantaMarta Exigir control político. El Concejo Distrital, se convirtió en el notario del Gobierno local. No ha habido proyecto de acuerdo lesivo para la ciudad, que no hayan aprobado. Ejemplo de esto, la aprobación de endeudamientos del Distrito para proyectos cuyas viabilidades técnicas se desconocen. Casos concretos: el proyecto para el control de la erosión costera en Playa Salguero ($25 mil millones) y la construcción del acueducto el Curval por ($1.7 billones). El primero, suspendido por la Autoridad de Licencias Ambientales por no contar con licencia ambiental para su ejecución. Y el segundo, suspendida su adjudicación por orden de la Procuraduría General de la Nación debido a “posibles irregularidades en los requisitos exigidos en el proceso de contratación”.  De no corregirse el mal curso de estos proyectos, su futuro será el común de las obras de los gobiernos del “cambio”: sobrecostos, deficiente calidad, y en algunos casos, siniestralidad. Con el agravante, que si estos proyectos fracasan, la ciudad deberá pagarlos durante varias décadas sin obtener ningún beneficio.

#SOSJusticiaEnSantaMarta Que la in-justicia no prevalezca en la ciudad.  Que el orden jurídico no siga pisoteado por el ejecutivo a través de jueces dispuestos a violentar la estructura normativa en favor de sus protegidos judiciales. Que el mensaje a la ciudadanía no sea; “la justicia… para los de ruana”. Que entes de control fiscal y disciplinario, dejen de operar como franquicias burocráticas, con resultados además de inocuos, extemporáneos.

#SOSNoMasCrisisSantaMarta Poner fin a la falla multisistémica de la ciudad, que hoy la ubica como la de mayor pobreza monetaria y la cuarta con mayor pobreza monetaria extrema, con una profunda crisis de servicios públicos, alta informalidad laboral, invasión del espacio público, caos de la movilidad y la polarización social.

#SOSLiderazgoSantaMarta Santa Marta, necesita líderes políticos, empresariales y sociales comprometidos. Que no sean más, quienes prefieren ser espectadores de la debacle de la ciudad y esperar acomodarse sobre sus ruinas, en lugar de asumir la tarea de copilotos, y cuando sea necesario, fijar un nuevo rumbo.  Quienes esperan que los de afuera vengan a resolver el problema, son parte del problema.      

En una de sus obras, Hannah Arendt se preguntó ¿Cuánto tiempo necesita una persona normal para vencer la innata repugnancia hacia el delito? La pregunta en Santa Marta, sería ¿Cuánto tiempo necesitan los samarios para vencer su innata tolerancia hacia el delito?



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