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Voto en blanco: La última jugadita

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Veruzka Aarón Torregrosa

Veruzka Aarón Torregrosa

Columna: Opinión

e-mail: veruzkaaaron.t@gmail.com

Twitter: @veruzkaaaron


Después de doce años de ostentar el poder político-administrativo de Santa Marta, el balance de los gobiernos del partido Fuerza Ciudadana, no podría ser más pobre para la ciudad. Estos en lugar de resolver los problemas con que se comprometieron en campaña, los llevaron al nivel de crisis gracias a las incompetencias técnicas y turbios manejos administrativos de sus gobiernos. Hoy las soluciones se proyectan más lejanas y costosas.

No obstante, haber sumido a la ciudad en una postración socio-económica, el mayor daño de estos gobiernos fue el desgarre social y moral generado. Mediante el discurso de odio, la institucionalización del ataque e intimidación a adversarios políticos, fragmentaron a la ciudadanía. Enfrentados al desgaste político y después de fallidas argucias legales para evitar quedar sin candidato a la Alcaldía, los líderes Fuerza Ciudadana, considerarían una última jugadita para continuar con su monarquía electoral: promover el voto en blanco en Santa Marta. Esta estrategia les permitiría cancelar a los candidatos actuales, y ante una eventual repetición de elecciones, habilitar una nueva candidatura.

El voto en blanco, fue diseñado por el legislador con el propósito de que los electores manifestaran su inconformismo frente a opciones de representación. Sin embargo, este propósito puede desvirtuarse cuando es manipulado para favorecer inmerecidamente a quienes lo impulsan. En este caso, se favorecería Fuerza Ciudadana, partido del actual Gobierno Distrital, del que no sobra mencionar, fue evaluado como el más ineficaz entre ciudades capitales de Colombia. 

Promover el voto en blanco además de un acto desesperado de los líderes Fuerza Ciudadana para mantenerse en el poder, es la más mezquina de sus maniobras contra la ciudad, pues su propósito es usurpar la voluntad popular y sabotear el ejercicio democrático. 

¿Será que los líderes de Fuerza Ciudadana invitarán a los samarios a votar en blanco para rechazar los pobres resultados de sus gobiernos? Estos mismos que, en campaña decían representar la trasnochada lucha de clases mientras en la práctica se convertían en los nuevos ricos de la ciudad. Producto de sus administraciones populistas, hoy Santa Marta tiene 219 mil samarios más pobres, la ciudad es la cuarta con mayor informalidad y la 37ª más insegura del mundo. 

¿Sería este voto una protesta por 12 años de incumplimientos frente a la solución de la crisis del agua? Mientras se hacían reelegir con esta promesa, crearon una empresa de acueducto (Essmar), que a menos de un año habían conducido al déficit financiero e incapacidad técnica. Tras esta ser intervenida y perder su manejo, han adelantado una dudosa licitación por valor de un $1 billón 642 mil millones para contratar un proyecto de construcción de acueducto que, según la Procuraduría General “presenta algunas falencias que a futuro podrían generar inconvenientes para la ejecución del contrato”. Ante la ineptitud técnica y malos manejos que rodean la mayoría de las obras de los gobiernos del “cambio”, la adjudicación de este contrato, implica para Santa Marta el riesgo de endeudarse por 30 años para financiar lo que podría ser el más monumental de sus elefantes blancos. 

No podían quedar por fuera las tristemente célebres obras siniestradas, inconclusas, sobrecostos y conductas corruptas denunciadas en muchas de estas.  

En este debate electoral, Santa Marta, no es la ciudad ingenua que desconocía el costo del populismo; hoy, es una ciudad que sufre sus consecuencias después de haber sido reducida a un territorio con una suma de crisis que tienen a su población en las peores condiciones de vida entre ciudades capitales del país. De haber aprendido la lección, los discursos populistas de Fuerza Ciudadana, deberían tener en los samarios el mismo efecto que intentar perfumar un muerto.

De seguir el camino de la polarización transitado hasta ahora, el resultado como ciudad no será diferente al de una sociedad desgarrada y disfuncional, al servicio del cartel político de turno. Samarios, Einstein les dejó esta reflexión: “Locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes”.