“¡Muera la inteligencia!”

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Smaller Small Medium Big Bigger

Escrito por:

José Vanegas Mejía

José Vanegas Mejía

Columna: Acotaciones de los Viernes

e-mail: jose.vanegasmejia@yahoo.es



En el plan de estudios de la escuela de antaño veíamos como asignaturas la instrucción cívica y la urbanidad. Ahora son conceptos obsoletos que, cuando intentan asomarse a la vida de los dirigentes gubernamentales son pisoteados y sepultados bajo el peso de la corrupción y el comportamiento delincuencial.
Da grima encontrar en los más elevados cargos del Estado a personajes que llegan a esos puestos cargados con tachas en sus hojas de vida. Aun con esas evidencias, se los nombra y sostiene contra viento y marea. En el camino ellos encontrarán “jugaditas” para mantenerse “atornillados” a sus cargos y el jefe máximo los respaldará y hasta premiará en actos afrentosos y desafiantes a la comunidad decente, que solo se mantiene a la expectativa.

A modo de comparación, recordemos un hecho de la Guerra civil española. Aunque se asegura que nunca ocurrió en la realidad, la leyenda cuenta que el General José Millán Astray irrumpió en el paraninfo de la Universidad de Salamanca el 12 de octubre de 1936. El rector del claustro, el humanista, escritor y filósofo Miguel de Unamuno, se opuso a tal acto y le exigió respeto para el recinto universitario, puesto que se trataba de un templo de la inteligencia. Millán Astray, fuera de sí, habría lanzado la terrible frase: “¡Muera la inteligencia!”. Esta respuesta repercutiría en los oídos y la mente del filósofo, quien falleció dos meses después. Se dice que el pesar lo llevó a la tumba.

¿Será que en nuestro país estamos ad portas de reeditar lo supuestamente ocurrido a Unamuno? El gobierno colombiano decidió excluir de la lista para participar en la Feria del Libro en Madrid a un grupo de excelentes escritores nuestros. Se requería que fuesen “neutros”, según palabras del embajador en España, ingeniero Luis Guillermo Plata. Por esa razón no nos representarán Fernando Vallejo, Laura Restrepo ni otros escritores que no comulgan con este gobierno. Sin embargo, en España preguntarán por ellos y sabrán la causa de tan notoria ausencia. Y eso que con gran despliegue los avisos anuncian que “Colombia es el invitado de honor a la 80 Feria del Libro de Madrid”. De todas formas, en la Feria serán recordados con honores Manuel Zapata Olivella, Alejandro Obregón, Enrique Grau, Édgar Negret, Lucy Tejada y Cecilia Porras, entre otros.

El “oso” internacional que ha cometido el gobierno es una consecuencia de la costumbre inveterada de nombrar en cargos representativos de nuestro país a personas que carecen de méritos pero de alguna forma “ayudaron” al mandatario de turno para que profanara el solio de Bolívar. Hay que colocarlos en puestos de relevancia en el país o fuera de él. Con esas características tuvimos ministras de cultura, cónsules en Milán, embajador en Uruguay y actualmente, ministra de Comunicaciones, que poco o nada saben de las funciones que deberían desempeñar y muchas veces son el hazmerreír en otras latitudes. Lástima que en esta época no podamos poner de ejemplo para nuestros niños el comportamiento de quienes manejan las instituciones más importantes de la nación.

Por ahora, como medida de prevención, convenzamos a nuestros hijos y nietos de que no pueden esperar lecciones de moral ni de ética de quienes no conservan en su haber estas excelsas cualidades. ¿Podrían leerse estos personajes la obra “Ética para Amador”, del escritor y filósofo español Fernando Savater? Tal vez sea como pedirle peras al olmo, porque la corrupción los alimenta y la lectura les quita tiempo. Sin embargo, no sobra ese consejo. Además, necesitan instruirse para no “patinar” en pistas internacionales cuando se les pregunte algo sobre cultura. No es conveniente que sigan pensando que la inteligencia debe morir.


Más Noticias de esta sección