Círculo perverso

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

e-mail: cecilia@cecilialopez.com



La dimensión de la crisis social que vive Colombia no parece ser parte de las preocupaciones del país.

Parecería que se ha tomado como una realidad inevitable, la distribución inequitativa de los costos generados por el Covid-19. Es en ese contexto en el cual debe analizarse el verdadero significado de la crisis de demanda que se vive actualmente en este país.

Primero, parecería que no se entienden los datos oficiales como, por ejemplo, que el alto desempleo se ha reducido porque los informales salieron a buscar en la calle su forma de generar algunos ingresos y no porque los sectores formales hayan ocupado trabajadores y estén produciendo. No se entiende que mientras no haya demanda no es posible que se reactive la producción.

Y esa demanda proviene precisamente de los sectores que no tienen ingresos porque lo que se produce en el país en una altísima proporción responde precisamente a lo que requieren esos sectores. 

Segundo, lo que está sucediendo en Colombia es que se están generando un círculo perverso. Este se da entre el tipo de trabajo que se está dando y la reactivación económica. Es decir, si una parte muy significativa de los trabajadores, 45% son informales, apenas están recibiendo ingresos para sobrevivir es inevitable que su demanda de productos nacionales sea muy limitada. Por consiguiente, cuáles son los estímulos para que las empresas empiecen a producir a toda máquina.

Los individuos de mayores ingresos y que no se han visto severamente afectados por la pandemia, están ahorrando y no generan la demanda interna que se requiere. Además, lo que esos sectores desean adquirir, además de lo básico, son productos de alta tecnología, de marcas famosas que no se producen en el país. 

La pregunta es por qué la existencia de este círculo no llega a donde se toman las decisiones. Por qué se insiste en escuchar solamente las demandas del sector empresarial cuyos gremios son excesivamente cercanos al gobierno y no reconocen donde está el problema de la lenta reactivación que con razón les preocupa.

Su receta sigue siendo la que no funciona. Ayudas solamente a la gran empresa si no tienen demanda interna poco les sirve. Las ventas al exterior no crecen entre otras, porque los clientes de su producción en América Latina están tan mal como nosotros. Y al resto del mundo es poco lo que venden fuera de flores, banano, aguacates y por supuesto petróleo y carbón.  

Esta situación es el resultado de la ideología que prevalece en lo económico que subestima lo que le pasa a la gente y cree que basta con darles limosnas a los pobres. Supuestamente es la empresa la que dinamiza el crecimiento, pero esta es la mirada desde la oferta que ignora la demanda.

Y esa es la gente, su capacidad de gastar que depende del nivel de ingresos que reciben idealmente por su trabajo. Pero resulta que ese círculo perverso se traduce en que es la calle, la informalidad su manera de ganar el día a día y eso no estimula las compras de lo que producen las empresas. 

Mientras no se reconozca esa gran importancia de los pobres para reactivar su economía, la necesidad de que tengan ingreso porque es su demanda es la que estimulará la oferta interna, la reactivación aun con vacuna no servirá. 



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