Primer centenario del poeta Benedetti

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Escrito por:

José Vanegas Mejía

José Vanegas Mejía

Columna: Acotaciones de los Viernes

e-mail: jose.vanegasmejia@yahoo.es



El 14 de septiembre de este año se conmemoró el centenario del nacimiento de Mario Benedetti. Su nombre de pila era Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia y vino al mundo en la población de Paso de los toros, Tacuarembó, Uruguay. A los diecinueve años se fue a vivir a Buenos Aires, donde descubrió su vocación de poeta; tenía veinticinco cuando publicó su primer poemario: “La víspera indeleble” (1945), al que siguió la colección de cuentos titulada “Esta mañana” (1949).

Quien desee acercarse a la personalidad del poeta uruguayo encontrará muchos indicios contenidos en conceptos expuestos ante su féretro por ilustres intelectuales paisanos suyos. Por ejemplo, el famoso músico Daniel Viglietti se expresó así: “Benedetti desbordó fronteras con su ejemplo y con su obra”. Agregó: “Su pensamiento abarca sentimientos por los que se ha luchado, con los que se ha soñado”. El Director Nacional de Cultura del Uruguay, Hugo Achurar, manifestó su pesar al afirmar: “Hoy enterramos parte de nuestra historia”, y se dolió por “la orfandad cargada de futuros” que llegaba con la muerte de Benedetti. “Si fracasamos no es su culpa, pero los éxitos de mañana no podremos negárselos”, concluyó.

Por la vía de la televisión nos llegó a los colombianos la novela “La tregua”. Esta obra de 1960 nos puso en contacto con la narrativa del gran escritor uruguayo. El año anterior había publicado “Montevideanos”. Pero no son menos importantes “Gracias por el fuego” y “El olvido está lleno de memoria”. Su obra poética se reúne en los volúmenes “Inventario Uno” e “Inventario Dos”. También publicó “Cotidianas” (1979) y “Viento del exilio” (1981). Son suyas, además, “Primavera con una esquina rota” (1982) y “Geografías” (1984). Como opositor de la dictadura de 1973 tuvo que marchar al exilio, igual que miles de uruguayos. Por esta causa debió residir en varios países latinoamericanos; se residenció en España desde 1983. Se lo considera integrante de la llamada “Generación del 45 uruguaya”.

Benedetti formó parte del semanario “Marcha”, hasta 1974. Esta publicación fue un verdadero foro de la cultura; basta saber, para corroborarlo, que en ese grupo estuvieron los intelectuales Juan Carlos Onetti, Eduardo Galeano y Ángel Rama. Benedetti ocupó el cargo de Director del Departamento de Literatura Hispanoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de Montevideo. En 1997 recibió el título de Doctor Honoris causa otorgado por la Universidad de Alicante, en España; pocos días después logró el mismo reconocimiento por la Universidad de Valladolid. Obtuvo el VIII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1999. En el 2005 recibió el Premio Internacional Menéndez Pelayo.

No puede cerrarse esta nota sobre Benedetti sin antes mencionar una de sus propias reflexiones: “Creo que tanto el arte como la política, sin ser por eso los dos únicos provocadores de las mejores esencias del hombre, son dos factores muy importantes de esa incitación. La política, porque revela en el hombre el sentido de la justicia; la literatura, porque propicia un ahondamiento en el propio ser y también en su entorno”. José Emilio Pacheco, uruguayo amigo del escritor, ha dicho: “Benedetti ha escrito lo que muchos sentíamos que necesitaba ser escrito”.

Citemos completo el poema “Confidencial” del poeta uruguayo: “Fueron jóvenes los viejos / pero la vida se ha ido / desgranando en el espejo / y serán viejos los jóvenes / pero no lo divulguemos / que hasta las paredes oyen”. El poeta falleció el 17 de mayo del 2009 en Montevideo. En su testamento dejó creada la Fundación Mario Benedetti para preservar su obra y apoyar la literatura y la lucha por los derechos humanos.


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