1994

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Tulio Ramos Mancilla

Tulio Ramos Mancilla

Columna: Toma de Posiciones

e-mail: tramosmancilla@hotmail.com

Twitter: @TulioRamosM



1994 es el título de un documento fílmico mexicano de 2019 que, lo mismo que parentela suya, desarrolla los argumentos de una tesis académica sin decirlo de frente; entre otras razones, intuyo que, de hacer lo último, a ese tipo de trabajo se lo podría acusar al vuelo de impertinencia, de meterse en cosa para lo que no están previstas dogmáticamente las películas documentales. Si ello fuere insuficiente, es posible que, además, existan quienes consideren que no es seguro que se argumente acerca de ninguna teoría, no solo en 1994, sino en documental alguno, puesto que es claro que los silencios, sonidos e imágenes de particular filme de no ficción jamás lograrían dicho cometido, ya que la explicitud requerida en el fin implícito propuesto no es alcanzable por la vía audiovisual, que a duras penas da en favorecer que cada cual, al presenciarlo, concluya lo que tenga que concluir.

Especie de ambientación del pensamiento –y esto lo agrego yo- es lo que sería esencialmente un documental según la cátedra, en tanto que útil de comercio que aspira a competir en las taquillas, que no pretende pisar exceso de callos, aunque nadie diga lo uno u otro. No obstante, es dable discrepar aquí, y persistir, incluso a costa de contradecir a los expertos cineastas que tiempo hace se dedican a pulir la vida mediante cinematografías de la realidad. Pues no creo que los documentalistas sean siempre señores de lo que combustionan: puede que, a veces, el tema, la información, la energía que brota tal que vaho de ciertos ámbitos narrados, confluyan en la determinación emancipada de qué es lo que el espectador procesa y resuelve al calor de su caletre.

En el caso de 1994, al que me refería al principio, por ejemplo, no es aparente la intención de los mexicas realizadores de permitir nacer en la conciencia del abajo firmante la siguiente idea, simple y compleja a la vez: el colmo de la ingenuidad de un político es creer que realmente influirá en sus copartidarios más sucios. 1994 “apenas” se ocupa de describir al que los mexicanos suelen postular como el peor año de la historia patria fresca, en lo económico y social, en la contención del crimen; pero el episodio que sirve de eje transversal en la prueba de hipótesis tan ampliamente conversada en las calles olorosas a maíz en comal es el homicidio (parecidísimo al de Galán en Soacha) del candidato Donaldo Colosio, en marzo del año relatado. A Colosio le pareció bien pensar que, siendo del entonces partido único en la práctica, el PRI, cabía cambiar a esa corporación desde adentro, acaso buscando el control personal, y, en acto de hechicería, ganar incorrupto la Presidencia.

No habían pasado dos semanas a partir de que tomara distancia pública del gobierno sabidamente pútrido de Carlos Salinas de Gortari, cuando le ajustaron un revólver detonante a la cabeza. El documental 1994 omite sugerir que el expresidente conocía del atentado a Colosio, ni lo insinúa siquiera; al contrario, Salinas disfruta allí de comodidad para hablar, organizar sus recuerdos en libertad, y con vigor reafirmar a quien interese que fue él el verdadero padrino del mártir. Al final, deviene inevitable que el asistente indiferente a una cruda exposición fáctica sea forzado a decidirse.


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