Calentando motores

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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com



Le encuesta Invamer y las reacciones a la misma indican que ya comenzó de lleno la campaña presidencial.  Me parece que la medición fue mal hecha por dos razones.  La primera es que Fajardo no tiene suficiente reconocimiento nacional para encabezar la carrera a la presidencia, y la segunda, la supuesta alta popularidad de Uribe (61%).  Sin duda Uribe es el ex presidente más popular de la historia política reciente, pero su popularidad ha venido en descenso y debe estar alrededor de 50%.  No creo que haya mala intención de los encuestadores sino que los modelos que manejan no son confiables.  En Colombia no se llega a ser presidente con voto de opinión únicamente, y Fajardo es principalmente un candidato de voto de opinión.


En la próxima campaña presidencial hay temas que nos dividen y otros que nos unen.  Lo negociado en La Habana divide al país, y para efectos de simplificación, 50% lo apoya y 50% no.  Desde la óptica ideológica, es irrelevante por lo tanto de qué lado se esté.  Importa mucho en la mecánica electoral y la pelea de las chequeras.  Las maquinarias burocráticas y políticas y los empresarios moverán sus fichas en alguno de los dos lados.  Desde el empresario más grande hasta el más pequeño colocarán a sus empleados y los votos cautivos de sus empleados al servicio de su causa.  Aquí cuenta el número de ministerios, gobernaciones, alcaldías, y demás que cada candidato tenga.  En plata blanca, solamente Vargas Lleras y De La Calle tienen burocracia, y obviamente tendrán muchos empresarios colocando las chequeras a su disposición.  Uribe y su candidato, tendrán apoyo importante del sector empresarial, y esta es su mayor fortaleza.  Este es el mundo de la política tradicional con todas sus prácticas corruptas.

Hay varios temas que nos unen como lo son desempleo, salud, educación y principalmente la lucha contra la corrupción.  Este es el mundo de los candidatos que mayormente tienen voto de opinión, como Fajardo.  Es difícil para cualquier político apropiarse de la bandera anticorrupción porque inconscientemente la mayoría de los colombianos creemos que todos los políticos son corruptos menos Mockus.  La estrategia de campaña de Fajardo con toda seguridad fracasará cuando los contendores le suelten cargas de profundidad.  Fue alcalde y gobernador de Antioquia, y estoy seguro que sus oponentes encontrarán algo en su gestión para desprestigiarlo.

Es evidente que Vargas lleva una gran ventaja, y está siendo muy astuto.  No en vano pasó casi cuatro años aceitando la maquinaria.  Sabe que le queda difícil presentarse como el abanderado de la lucha anticorrupción pero nada va a impedir que lo intente.  Por esta razón se inscribirá por firmas.  Necesita que el hijo bastardo no reconocido llamado Cambio Radical haga el trabajo sucio  -que saben hacer muy bien-  desde los fortines burocráticos de los que se ha apropiado.  Y necesita también poder decir que él no tiene nada que ver con eso.  El plan de Vargas es jugar a dos bandas, y la idea aunque maquiavélica, es brillante como estrategia política. El otro candidato que está en una sólida posición desde la orilla de la política tradicional es De La Calle.  Lo que queda del Partido Liberal tiene alguna burocracia todavía, y puede que le dé para llegar a la segunda vuelta, pero lejos de estar garantizado.

En este escenario, lo óptimo sería que las alianzas alrededor de los del sí y los del no se hicieran para la primera vuelta.  Vargas es el único que está en condiciones de tomar el riesgo, grande por cierto, de esperar hasta la segunda vuelta para hacer alianzas.  Los del sí solo tienen opción si llegan todos unidos a la primera vuelta.  Algo así como De la Calle candidato a presidente y Fajardo a vice.  Esperar hasta la segunda sería demasiado tarde.

Por su parte Vargas y Uribe podrían hacer alianza antes de la primera vuelta –de todos modos la tendrían que hacer para la segunda- y dañarle la fiesta a todos.  El real politik indica que Vargas tiene mayor número de escenarios posibles para llegar a la presidencia, mientras que sus contendores no.  Hay una alta probabilidad de que Vargas sea el próximo presidente…a menos que.


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