Los deberes, derechos y la política

Editorial
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La política es una rama de la moral que se ocupa de la actividad, en virtud de la cual una sociedad libre, compuesta por hombres libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva. Hay una función básica en la vida del ciudadano que corresponde a un sentido de responsabilidad fundamental, cual es su deber político. Es admisible que haya personas que no tengan vocación política; pero, no lo es en un sentido absoluto porque en ese caso serían, solamente, habitantes, sin ninguna preocupación por la vida de la sociedad tan vinculada a los deberes de un ciudadano. Esos deberes implican responsabilidad básica de carácter político.

Es un quehacer ordenado al bien común. Algunos autores presentan al uso legítimo de la fuerza como la característica principal de la política. Siguiendo con esta definición la política es el ejercicio del poder que busca un fin trascendente. Ese deber político no está sujeto solamente a participar activamente en los partidos porque esa participación va más allá de lo fundamental que corresponde a un mínimo de vinculación con los quehaceres propios de la patria. Es algo estrechamente vinculado con el amor y respeto que se debe, precisamente, a esa patria.

La política promueve la participación ciudadana ya que posee la capacidad de distribuir y ejecutar el poder según sea necesario para promover el bien común. La persona que pregona ser "apolítica" en ese sentido está renunciando a la participación mínima que le corresponde como ciudadano. Y, en ese caso, llega hasta no ser una persona útil a la sociedad. Puede llegar a ser un parásito, por llamarla así o identificarla de alguna manera.

De una u otra forma, hay deberes mínimos que tienen función política básica en el cumplimiento de las obligaciones de un ciudadano, aunque no esté vivamente interesado en la vida de los partidos, dedicándoles gran atención de carácter político. Una cosa es ser razonablemente "apolítico" y otra cosa es desconocer las obligaciones que la ciudadanía envuelve y que distingue al ciudadano de ser un simple habitante.

La política se llega a apreciar como una actividad que se inclina por sí misma hacia el bien de las sociedades humanas en general. Los que se dedican a desacreditar sistemáticamente la vida política están al margen de lo que corresponde a los deberes básicos de ser ciudadano normal.

El deber con la sociedad incluye todo. Hay personas que creen que ser ciudadano es sólo tener un pasaporte para viajar al extranjero, desconociendo otros aspectos fundamentales que corresponden a la ciudadanía. Ser ciudadano implica muchas características que deben identificarse como políticas.

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