Perros de servicio y de apoyo emocional: diferencias clave para evitar confusiones

Gracias a su carácter dócil, obediente y sociable, los Golden Retriever también son frecuentes como animales de apoyo emocional, brindando compañía y estabilidad emocional a personas que enfrentan ansiedad o depresión. Foto derechos reservados EL INFORMADOR

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Aunque ambos brindan bienestar y acompañamiento, su función, entrenamiento y reconocimiento legal son distintos. Conocer estas diferencias es fundamental para respetar los derechos de quienes dependen de estos animales.

En los últimos años, los perros han adquirido un papel cada vez más relevante en la vida cotidiana de muchas personas, no solo como mascotas, sino como un apoyo esencial para la salud física y emocional. Sin embargo, persiste una confusión frecuente entre dos figuras muy distintas: los perros de servicio y los perros de apoyo emocional.

Aunque ambos pueden contribuir al bienestar de sus cuidadores, sus funciones, el nivel de entrenamiento que reciben y el respaldo legal que poseen no son iguales. Comprender estas diferencias permite evitar malentendidos y garantiza el respeto de los derechos de las personas que realmente dependen de estos animales para desenvolverse con autonomía.

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¿Qué es un perro de servicio o de asistencia?

Los perros de servicio —también llamados perros de asistencia— son animales entrenados de manera individual para ayudar a personas con discapacidades físicas, sensoriales, mentales o intelectuales. Su labor está orientada a facilitar actividades de la vida diaria y mejorar la independencia de sus usuarios, razón por la cual tienen acceso garantizado a espacios públicos.

El proceso de formación de estos perros es riguroso y especializado. De acuerdo con el sitio web Gabrica, deben completar al menos 250 horas de entrenamiento en centros oficialmente reconocidos, donde aprenden tareas específicas según la discapacidad de la persona a la que acompañarán. Este adiestramiento les permite reaccionar con precisión ante diversas situaciones.


El Golden Retriever es una de las razas más utilizadas como perro de servicio debido a su temperamento equilibrado, inteligencia y alta capacidad de aprendizaje para asistir a personas con distintas discapacidades. Foto derechos reservados EL INFORMADOR
El Golden Retriever es una de las razas más utilizadas como perro de servicio debido a su temperamento equilibrado, inteligencia y alta capacidad de aprendizaje para asistir a personas con distintas discapacidades. Foto derechos reservados EL INFORMADOR


Existen distintos tipos de perros de servicio, cada uno con funciones concretas. “Lo más difícil es crear un perro que pueda prosperar en cualquier circunstancia, ya que debe ser tranquilo, estar atento a su cuidador, adaptarse a diversos entornos y no inmutarse ante ninguna situación imaginable”, explicó Michaela Greif, entrenadora profesional de la organización sin fines de lucro Paws & Affection.

Cómo interactuar con un perro de servicio

La presencia de un perro de servicio suele llamar la atención, pero es importante saber cómo actuar. Aunque pueda resultar tentador acariciarlo o llamarlo, estos animales se encuentran desempeñando una labor esencial.


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Según el portal especializado PetMD, la interacción debe centrarse siempre en la persona que acompaña al perro, y nunca se debe asumir que está permitido tocarlo o hablarle mientras trabaja, ya que esto podría distraerlo y poner en riesgo la asistencia que brinda.

¿Qué es un perro de apoyo emocional?

Los animales de apoyo emocional (APE) cumplen una función distinta. Su principal aporte es brindar alivio y estabilidad emocional a través de su compañía, sin haber sido entrenados para ejecutar tareas específicas relacionadas con una discapacidad.

“Estos perros juegan un papel preponderante en el bienestar emocional de individuos que enfrentan condiciones como la ansiedad, la depresión y otros trastornos mentales”, señaló Sandra Castañeda, veterinaria y gerente de ExportPet.

Desde el punto de vista legal, los animales de apoyo emocional no son considerados animales de servicio, por lo que no tienen acceso libre a todos los espacios públicos. No obstante, la normativa contempla algunas excepciones, como su permanencia en viviendas donde normalmente no se permiten mascotas y su transporte en cabina durante vuelos comerciales. Fuera de estos casos, su ingreso depende de las políticas de cada establecimiento.

Diferencias legales y funcionales

Cualquier animal doméstico puede ser reconocido como apoyo emocional, siempre que exista una recomendación formal de un profesional de la salud mental que certifique su necesidad. Sin embargo, expertos advierten que es común confundir a estos animales con perros de servicio destinados a personas con enfermedades mentales.

A diferencia de los APE, los perros de servicio sí están entrenados para ejecutar acciones específicas, como asistir durante una crisis de ansiedad, alertar a terceros o colaborar en rutinas médicas, funciones que los animales de apoyo emocional no desempeñan.

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