En muchas ocasiones hemos escuchado que la educación es lo más importante para un país, pero vemos que no se tiene en cuenta la imagen y el mundo laboral del docente que día a día estamos en las aulas; lo imposible por mejorar el proceso de aprendizaje, pues todo educador es un factor motivacional, donde su finalidad es formar seres con actitud crítica, independiente, humanista, con una conciencia que le permita comprender, confrontar y verificar la realidad.
En contextos sociales como los que comparten países como Colombia y Venezuela, no es raro escuchar este tipo de señalamientos: "Es que esos docentes no trabajan", o aquella trillada: "Esos docentes se las ganan fácil", pero ¿alguien se ha puesto en los zapatos de los docentes? Las familias suelen quejarse de la manera de educar a sus hijos y nosotros los los docentes, del poco reconocimiento que tiene su labor.
La Unión Europea nos recuerda que debemos afrontar la formación permanente, ya que es necesaria para los retos de la competitividad. "La educación en los países iberoamericanos es una preocupación compartida", tal como relata el catedrático Xosé Souto en su obra 'Una educación geográfica para el siglo XXI'.
Siendo docente a la cual le agrada la investigacion, en esta ocasión desde un aula universitaria, me proyecté cómo la resiliencia, puede contribuir a cambiar la mentalidad de nosotros los docentes, y sacarle la cara amable a todas las dificultades que se nos presentan en nuestra labor.
Según el psicólogo Michael Rutter, la resiliencia es "la cualidad, que se manifiesta en los individuos con tendencia a la tolerancia de las circunstancias de dificultad, a través de utilización de recursos propios o externos y cada uno tiene diversas maneras de desenvolverse y adquirir capacidades para superar sus problemas".
Tomando en cuenta que los procesos educativos en las escuelas, es importante lograr conductas positivas en el personal docente, debido a la implementación de una jornada de ocho horas académicas continuas de trabajo; lo que puede significar para el docente una exigencia de resistencia física y habilidad, en donde el desempeño será excelente si está altamente motivado generando un aprendizaje de calidad.
Una mirada al resiliente
En la década de los ochenta ha existido un interés por conocer a las personas que desarrollan competencias a pesar de haber crecido en situaciones adversas, que supone un aumento considerable del riesgo de aparición de patologías. Este grupo de personas ha sido denominado resilientes.
Por su parte es realmente preocupan como la Unesco, afirman el aumento de trastornos de salud física y mental en profesores, respecto de otros oficios y profesiones. Según informes de la entidad del orden mundial aparecen el malestar psicológico en el trabajo docente, estrés laboral y burnout (progresivo agotamiento físico y mental).
Desde el punto de vista social en países como Colombia y Venezuela, el educador se proyecta en su rol como modelo dentro del sistema educativo. A través de niveles de resiliencia pueden tener su capacidad de superar obstáculos y sus áreas de dificultad, beneficiando al estudiante, al ser ellos receptores que permiten una mejor oportunidad para mejorar sus capacidades orientadas hacia la motivación, dando origen a proporcionar resultados específicos sobre la capacidad de sobreponerse a los obstáculos como una alternativa de vida de manera interpersonal y social.
En Colombia, según datos del Ministerio de Educación, algunas de las circunstancias asociadas a la falta de motivacion laboral docente tienen que ver con: los factores de desventaja socioeconómica, la pérdida de sentido curricular en la secundaria, dificultad para combinar trabajo y estudio, la actitud de los estudiantes hacia el estudio, la pérdida de año, agresividad entre pares, pandillismo y el distanciamiento entre escuela y padres.
Adicional a ello, maestros que trabajan en zonas de conflicto, muestran una alarmante estadística frente a las denuncian de muertes y desapariciones según Fecode.
La figura del maestro no es la de un ser omnipotente, se trata de una persona que sufre y enfrenta miedos naturales; por ello, es necesario tener presente que la resiliencia no tiene que ver con una invulnerabilidad que suponga soportarlo todo sin sufrir daños, más bien, consiste en evitar la megalomanía y saber someterse a lo inevitable, a la vez que luchar por proteger al máximo el campo de posibilidades, tal como expresan eruditos en la materia.
El enfoque de resiliencia se orienta a puntualizar los recursos que aparecen en las relaciones, en especial aquellas con continuidad y gran compromiso afectivo. Desarrollarla y promoverla en el contexto escolar, resulta una alternativa viable cuando se vive en ambientes familiares y sociales desfavorables, aquellos que piden a gritos la generación de cambios tendientes a modificar y mejorar las condiciones de vida de las personas menos favorecidas.
Así pues, aun cuando se trabaje en un medio adverso, es posible apostarle a la innovación, a la creatividad y a la esperanza en un futuro mejor, estos ciclos han de autoperpetuarse del mismo modo que los que tienden a mantener el equilibrio que genera estancamiento y pobreza.
Por: Arleth Fernandez Nuñez*
Colaboradora especial
* Psicóloga de la Universidad Cooperativa de Colombia - Miembro Colpsic Maestrante Universidad Rafael Belloso Chacin de Venezuela.
Docente de básica secundaria y media.