Las gotas que brotan de las fuentes artificiales a propulsión del Humedal San Francisco, integrado al Parque del Agua, llegan hasta el sendero peatonal y la glorieta José Benito Barros, convirtiéndose en refrescantes para algunas personas y en incómodas para otras.
No solo quienes ingresan al lugar 'disfrutan' del líquido. También quienes se movilizan a pie o en algún vehículo alrededor del sitio reciben el ‘rocío’ de los chorros.
El lente de nuestro Reportero Gráfico registró el momento en que algunas jóvenes transitaban por la zona con paraguas, para evitar que sus rostros fueran humedecidos por las gotas que traslada el viento desde la fuente hacia la calle. ¿Y usted? ¿Se ‘refresca’ o se protege?