El problema social de las ventas ambulantes es de tal magnitud, que ya se están instalando en sitios de alto riesgo como este, el de la glorieta de Las Américas.
En el bordillo que rodea el espacio donde permanece mutilada la estatua del almirante Padilla, se ha instalado una venta de artículos en cerámica y barro ante la mirada impávida de las autoridades que no impiden esta invasión del espacio público.