Comerciantes y residentes denuncian que el balneario más emblemático de la ciudad vive una crisis de control y convivencia. Ventas ambulantes, música a alto volumen, consumo de alcohol, prostitución y aguas negras son parte del panorama nocturno en medio de la total ausencia de las autoridades.
Una denuncia ciudadana conocida por EL INFORMADOR revela el grave deterioro del orden público en el sector. Comerciantes formales y residentes aseguran que “El Rodadero está sin ningún tipo de autoridad ni control”. Calles peatonales ocupadas por ventas ambulantes, restaurantes que invaden los andenes y vías convertidas en zonas de consumo de alcohol y drogas son solo parte del panorama que se repite cada noche.

Vendedores ambulantes ocupan una calle peatonal y preparan alimentos junto a una rejilla de alcantarillado, sin control alguno por parte de Salud Distrital sobre las condiciones de manipulación y salubridad de los productos.Foto derechos reservados/ EL INFORMADOR
“Las calles que fueron diseñadas para el paso peatonal están tomadas por vendedores informales que se ubican en la mitad de la vía, impidiendo la movilidad. Dicen tener permisos de la administración pasada, pero eso no los autoriza a obstaculizar el paso ni a operar sin condiciones de salubridad”, señaló una comerciante del sector.
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A esto se suma la falta de control en las playas, que permanecen abiertas hasta la madrugada. En ese horario, según denuncian, se disparan los casos de consumo de licor, prostitución y riñas, sin que se vea presencia de la Policía Metropolitana ni de las autoridades distritales.

EL INFORMADOR pudo constatar que en sectores como la carrera tercera con calle 9 (conocido como “El Paisa”), los niveles de ruido superan los límites permitidos por la ley; se consume licor en toda la vía pública y algunos vehículos incluso bloquean el paso, obligando a los conductores a desviarse por otras calles.
Además, el rebosamiento de alcantarillas, las ventas de alimentos junto a rejillas pluviales y el mal manejo de residuos completan un escenario de desorden generalizado que afecta tanto a turistas como a los residentes.

En el recorrido, este medio no encontró presencia de la Policía Metropolitana, ni de la Secretaría de Gobierno, la Vepcu, Movilidad o la Policía de Infancia y Adolescencia, a pesar de que en la zona hay menores de edad expuestos a ambientes de consumo y riesgo.
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Residentes y comerciantes piden a las autoridades locales una intervención urgente para recuperar la seguridad, la limpieza y el orden en el balneario más importante del Distrito, que hoy luce abandonado y sin control.
“El Rodadero es el rostro turístico de Santa Marta, pero se está convirtiendo en su mayor vergüenza”, concluyó un habitante.