Un atentado con explosivos en la Vía Panamericana, en el sector de El Túnel en Cajibío, Cauca, dejó 14 personas muertas y 38 heridas, además de graves daños materiales y un cráter en la carretera, en medio de una nueva escalada de violencia en el suroeste colombiano.
La explosión generó una fuerte onda expansiva que destruyó parte del asfalto, dejando un gran cráter en la vía y esparciendo escombros y rocas a varios metros. La carretera, una de las más importantes del suroeste del país, quedó seriamente afectada, interrumpiendo el tránsito vehicular en la zona.
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En el lugar se observaron vehículos de transporte público y particulares severamente dañados. Entre ellos, un autobús quedó prácticamente destruido, con su carrocería deformada y vidrios estallados, mientras otros automóviles presentaban techos hundidos, puertas abiertas y múltiples impactos producto de la explosión.
También quedaron sobre la vía los cuerpos de las víctimas, junto con sus pertenencias personales dispersas entre el polvo y los restos del ataque, en un hecho que ha generado conmoción nacional por la magnitud de la violencia.
La reacción del Gobierno Nacional fue inmediata. El presidente Gustavo Petro calificó a los responsables como integrantes de estructuras armadas ilegales vinculadas al Estado Mayor Central (EMC), señalando a las disidencias de las antiguas FARC bajo el mando de alias Iván Mordisco.
El mandatario anunció el fortalecimiento de las operaciones militares en el Cauca, así como el rastreo de redes financieras ilegales y el uso de inteligencia para desarticular la logística de estos grupos. Además, informó que se impulsarán acciones ante la Corte Penal Internacional por el uso de métodos de guerra prohibidos.
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Este atentado se suma a otros hechos violentos registrados en el suroeste del país, en medio de una escalada de ataques atribuidos a estructuras armadas ilegales, lo que ha incrementado la tensión en la región a pocas semanas de procesos electorales clave en Colombia.