La entidad anunció medidas disciplinarias y refuerzo de controles luego de la polémica celebración con música, licor y presuntas irregularidades dentro del penal.
El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario anunció las primeras medidas tras el escándalo por una fiesta realizada al interior de la cárcel de Itagüí, que generó rechazo a nivel nacional.
La entidad confirmó la suspensión de 11 funcionarios —entre ellos dragoneantes y un oficial— que se encontraban de servicio al momento de los hechos, mientras avanzan las investigaciones por presuntas irregularidades dentro del centro penitenciario.
La decisión se produce luego de que se conocieran videos y denuncias sobre una celebración dentro del penal, en la que participaron internos y que habría incluido música en vivo, licor y otros elementos prohibidos.
Según la información oficial, el INPEC también inició acciones para reforzar la seguridad y revisar los protocolos de vigilancia en la cárcel, con el fin de evitar que situaciones similares vuelvan a presentarse.
El caso ha desatado una fuerte controversia en el país, no solo por las condiciones en las que se desarrolló la fiesta, sino por la presunta participación de cabecillas de estructuras criminales recluidos en el penal.
Además, las autoridades buscan establecer cómo ingresaron al establecimiento elementos prohibidos y artistas invitados, lo que ha puesto en entredicho los controles dentro de este centro de reclusión de alta seguridad.
Este escándalo se suma a la crisis en materia penitenciaria y ha generado cuestionamientos sobre la vigilancia en las cárceles del país, mientras avanzan las investigaciones disciplinarias y posibles sanciones contra los responsables.