Tras el horror que sacudió al Magdalena, la justicia identificó y sentenció a los cinco implicados en el atroz asesinato de Alessandro Coatti, revelando cómo operaron para engañar, robar y posteriormente intentar desaparecer al extranjero en abril pasado.
Justicia tras el rastro de sangre: Identidades y penas confirmadas
El caso de Alessandro Coatti pasó de ser una simple denuncia de desaparición a convertirse en un símbolo de justicia contundente. Los principales responsables del crimen, Isaac Márquez, Brayan Cantillo y Oswall Ospino, afrontarán una condena de 25 años y 10 meses de prisión tras confesar haber asaltado y arrebatado la vida del ciudadano italiano. La investigación reveló que Ospino desempeñó un papel clave en la logística, organizando el traslado de la víctima hacia la denominada "casa del terror" en San José del Pando, donde una cita acordada a través de una aplicación terminó en un trágico desenlace.
🚨 Ultima hora: Cinco personas fueron sentenciadas por brutal crimen: Última hora en Santa Marta: condenan a responsables del asesinato y desmembramiento del italiano Alessandro Coatti
La red de complicidad no terminó en el homicidio; el fallo también castiga la lealtad criminal. José Ángel Liscano fue condenado por manipular los restos del cuerpo en bolsas plásticas, mientras que Andrea Verdugo pagará con cárcel 24 meses, por haber guardado un silencio cómplice. Con la aceptación de cargos, se cierra el caso sobre esta banda que pretendía burlar a las autoridades dispersando evidencias por toda la ciudad, pero que terminó sucumbiendo ante la presión de la Fiscalía.
🏠 Una vivienda del barrio San José del Pando fue el lugar: Las ‘casas de pique’ llegaron a Santa Marta
La crueldad del caso quedó marcada por los hallazgos:
El 7 de abril, un grupo de niños descubrió una maleta con la cabeza y extremidades de Coatti; diez días después, se halló el torso. Sin embargo, en un giro perturbador, las autoridades confirmaron que una de las piernas del ciudadano italiano seguia desaparecida. El crimen, que comenzó con una cita pactada por una aplicación, se convirtió en uno de los episodios más oscuros de la historia reciente de la capital del Magdalena, dejando una cicatriz de horror en la comunidad que presenció cómo el cuerpo del biólogo fue repartido por distintos puntos de la ciudad.