La plenaria del Senado aprobó el artículo que convierte el contrato de aprendizaje en una relación laboral formal.
En una tensa jornada legislativa, la plenaria del Senado de la República aprobó el artículo 23 de la reforma laboral que transforma el contrato de aprendizaje del SENA en un contrato laboral formal. La iniciativa, impulsada por el Gobierno, recibió 51 votos a favor y 44 en contra, en medio de fuertes reparos del sector privado y bancadas de oposición.
El nuevo modelo establece que los aprendices recibirán el 75 % del salario mínimo durante su etapa lectiva y el 100 % en la etapa práctica, además de afiliación a salud, pensión, riesgos laborales y prestaciones como vacaciones y primas. La propuesta fue defendida por el oficialismo como un acto de justicia social, pero sectores como el Centro Democrático y Cambio Radical advirtieron que esta medida podría reducir drásticamente las oportunidades de inserción laboral juvenil.
“La naturaleza del contrato de aprendizaje no es laboral, es una obligación del Estado. Si lo vuelven contrato laboral, muchas empresas preferirán monetizar, y miles de jóvenes se quedarán sin su primera oportunidad de trabajo”, alertó la senadora Paloma Valencia.
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Además del artículo 23, el Senado también aprobó el artículo 74, que formaliza la contratación de las madres comunitarias y manipuladoras de alimentos del Programa de Alimentación Escolar (PAE), con 80 votos a favor y 12 en contra.
Por otro lado, la plenaria eliminó el artículo 9 relacionado con estabilidad laboral reforzada, con el argumento de que ya fue regulado en el nuevo Código de Procedimiento Laboral. También se aprobó el artículo 62, que obliga a las empresas en transición energética a proteger a los trabajadores afectados por el cierre o transformación de operaciones.
Durante el debate, el ministro del Trabajo, Antonio Sanguino, negó que exista una estrategia gubernamental para dilatar la discusión y justificar una consulta popular. Sin embargo, expresó su inconformidad con algunos ajustes al texto: “Un acuerdo serio no puede ser inferior a lo aprobado en Cámara”.
Aún restan por debatir doce artículos claves, entre ellos, el que propone una jornada laboral de cuatro días de trabajo por tres de descanso, y la remuneración del 100 % de recargos dominicales y festivos. El Congreso tiene plazo hasta el 20 de junio para concluir el trámite de la reforma.