El bibliotecólogo samario reflexiona sobre el papel de las bibliotecas en la sociedad actual, los retos del oficio y la necesidad de fortalecer estos espacios como centros de memoria, cultura y transformación social.
En el marco del Día del Bibliotecólogo, EL INFORMADOR conversó con Hanssel Castro De Lima, quien desde su experiencia en bibliotecas públicas y procesos de promoción de lectura, destaca el valor profundo de estos espacios en la vida de las personas.
Para Castro De Lima, la biblioteca no es solo un lugar donde se almacenan libros, sino un escenario donde ocurren transformaciones silenciosas. “Es el sitio donde alguien puede sentirse nombrado por primera vez en una historia, donde una voz en un libro le habla directamente a quien la necesita”, expresó.
Su vínculo con estos espacios nació desde la infancia en la Biblioteca Popular de Gaira, donde encontró no solo conocimiento, sino también afecto y comunidad. Desde entonces, su visión ha sido clara: las bibliotecas guardan memorias, despiertan preguntas y pueden cambiar el rumbo de una vida.

Un oficio profundamente humano
Ejercer la bibliotecología, asegura, es una vocación que trasciende lo académico. Está marcada por el servicio, la empatía y el deseo de compartir aquello que transforma.
Su formación estuvo influenciada por figuras clave como Elisa Fernández Nieves, fundadora de la Biblioteca Popular de Gaira, y por su entorno familiar, donde la lectura fue una herramienta para comprender la vida.
“Ser bibliotecólogo es continuar una cadena: poner libros en manos de otros, acompañar procesos y abrir caminos. Es trabajar para que la sociedad avance, pero también para que imagine, sienta y disfrute”, afirmó.

Entre lo digital y la memoria
El rol del bibliotecólogo ha evolucionado significativamente en los últimos años. Hoy, más que organizar libros, su labor consiste en mediar entre las personas y múltiples formas de información.
La llegada de la tecnología digital ha ampliado este panorama, obligando a los profesionales a adaptarse y aprender constantemente. Sin embargo, Castro insiste en que la esencia del oficio se mantiene.
“El gran reto es adaptarnos sin perder lo esencial: en el centro siempre están las personas. Nuestro trabajo sigue siendo acompañar, orientar y ayudar a leer el mundo”, señaló.
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Lectura: una experiencia que debe ser cercana
Uno de los mayores desafíos de las bibliotecas es fomentar el hábito de la lectura. Para lograrlo, Castro propone estrategias que acerquen los libros a la vida cotidiana.
Entre ellas destacan la lectura en voz alta, los clubes de lectura, las visitas a escuelas, hospitales y espacios comunitarios, así como la integración de herramientas digitales. También resalta la importancia de trabajar desde la primera infancia e involucrar a las familias.
“La clave está en entender a la comunidad. Cuando la biblioteca escucha y responde a su contexto, la lectura deja de ser una obligación y se convierte en una experiencia significativa”, explicó.

Retos de las
bibliotecas públicas
A pesar de su importancia, las bibliotecas públicas enfrentan múltiples desafíos. Entre ellos, la falta de recursos, infraestructura adecuada y continuidad en los procesos.
Castro advierte que estos espacios requieren respaldo institucional y compromiso sostenido para garantizar su funcionamiento y alcance.
“Me duele que territorios con tanta historia como Santa Marta aún tengan deudas con sus bibliotecas públicas. El gran reto es no renunciar y seguir construyendo bibliotecas vivas y necesarias para todos”, manifestó.
Historias que dejan huella
Para el bibliotecólogo, las experiencias más gratificantes de su labor están ligadas a las personas. Desde niños que lo reconocen como “el profe de la biblioteca”, hasta familias que encuentran en estos espacios un lugar de encuentro y transformación.
Relata momentos significativos, como el de una madre que llevó a su bebé a conocer la biblioteca donde le leían durante el embarazo, o jóvenes que lograron nuevas oportunidades tras aprender habilidades básicas en estos espacios.
“Más allá de los libros, lo que uno hace es acompañar vidas, y eso deja huellas en los otros… y también en uno”, afirmó.
Bibliotecas: memoria y futuro
Las bibliotecas cumplen un papel fundamental en la preservación de la memoria histórica y el desarrollo cultural de las ciudades. Son espacios donde se resguardan historias, se promueve el pensamiento crítico y se generan oportunidades.
De cara al futuro, Castro visualiza bibliotecas más vivas y humanas, capaces de dialogar con lo digital sin perder su esencia como lugares de encuentro.
“El futuro de las bibliotecas no es desaparecer, es hacerse más cercanas y necesarias en medio de un mundo que necesita espacios para encontrarse”, puntualizó.

Invitación a vivir la biblioteca
Finalmente, el bibliotecólogo envía un mensaje claro a la comunidad: acercarse a las bibliotecas y habitarlas.
“Son de esos pocos lugares donde uno puede detenerse, pensar y soñar. Más que visitarlas, hay que vivirlas. Porque no son solo de libros, son de las personas”, concluyó.
Celebración de las palabras y la cultura en el mundo
Cada 23 de abril se conmemoran tres fechas que exaltan la importancia del lenguaje, la lectura y la diversidad cultural a nivel global.
Este 23 de abril se convierte en una jornada especial para la cultura y el conocimiento con la celebración del Día del Idioma, el Día Internacional del Libro y el Día de la Lengua Inglesa. Estas fechas coinciden para resaltar el valor de las palabras como herramientas fundamentales para la comunicación, la educación y la construcción de sociedades más conscientes.
El Día del Idioma rinde homenaje a la riqueza del español y su impacto en millones de personas alrededor del mundo, promoviendo su uso adecuado y su preservación. Por su parte, el Día Internacional del Libro busca incentivar la lectura, reconocer la labor de autores y destacar la importancia de los libros como fuentes de conocimiento y creatividad.
A su vez, el Día de la Lengua Inglesa reconoce el papel de este idioma como uno de los más influyentes a nivel global, clave en ámbitos como la educación, los negocios y la tecnología.
En conjunto, estas conmemoraciones invitan a reflexionar sobre el poder del lenguaje y la lectura como pilares del desarrollo cultural y social.