¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? Una pregunta trampa y paradoja divertida de casi imposible respuesta. Pero, aunque no podamos contestar de manera acertada a este dilema metafísico, sí podemos conocer lo que puede llegar después: una tortilla en cualquiera de sus variedades, preferiblemente de patatas o papa, como se conoce en nuestro país.
Según el cocinero español Karlos Arguiñano, la receta de la mejor tortilla de patata debe llevar: seis huevos, tres patatas y una cebolla, una receta que todos los 9 de marzo celebra su día mundial y una conmemoración que invita a preguntarse por su origen, composición, actualidad y a descubrir curiosas anécdotas sobre una de las tapas españolas más universales.

Un plato convertido en tapa estrella
Aunque resulta muy complicado encontrar el origen de una receta popular, hay dos teorías. La primera nos lleva a Extremadura y a un libro de recetas de 1798 en el que se habla de un “pan de patata” elaborado con ese tubérculo, huevo, harina y levadura pero que se cocinaba en una sartén en lugar de un horno.
El segundo tiene un componente militar y lo protagoniza el general Tomás de Zumalacárregui, que durante el asedio de la ciudad de Bilbao en 1835 “inventó” este plato con el propósito de alimentar a sus tropas. Aunque marcan un origen diferente, las dos historias coinciden en la búsqueda de un alimento barato y sencillo, con dos ingredientes, que desde la llegada de la patata procedente de América eran habituales en la alimentación española.

Doscientos años después, y en una situación económica muy diferente, la tortilla de patata es una de las grandes estrellas de la gastronomía española y mundial. Su consumo abarca tanto los hogares como las cartas de los restaurantes y las barras de los bares, donde es uno de los platos rápidos más populares y consumido tanto en desayunos, como tentempiés o meriendas.
6-3-1, la fórmula de la mejor tortilla de patata
Esta sucesión de números resume, según el cocinero español Karlos Arguiñano, la receta de la mejor tortilla de patata: seis huevos, tres patatas y una cebolla. Un balance perfecto para el chef vasco, que pese a la rotundidad de su afirmación no deja contentos a todos.

La primera discrepancia viene por el tipo de aceite usado para cocinar la patata. Hay quien prefiere el de girasol, más suave y de sabor ligero. Otros en cambio se decantan por el de oliva. Una polémica que ganó intensidad en 2019, cuando la considerada por los expertos como mejor tortilla española de ese año fue elaborada con aceite de girasol.
La segunda viene de la mano del resultado final. Aunque la mayoría aprecia un acabado jugoso, no existe unanimidad en el punto final de la tortilla. Es decir, si queda más o menos cuajada. Los hay que la prefieren casi líquida. Para otros la mejor es más contundente y endurecida en su interior.

Pero quizá la lucha más encarnizada la protagoniza la modesta cebolla. Su uso o no divide a los amantes de la tortilla de patata al mismo nivel que otras cuestiones de actualidad en España. Ya lo dijeron las inefables Vainica Doble en su canción de 1973: “Dos españoles tres opiniones”, y la tortilla de patata no es ninguna excepción a la regla.
Por Gerardo Domínguez.
EFE Reportajes